Timadores cubanos ignoraban que Castro ya no fuma más

Falsificadores vendían habanos diciendo que eran "los de Fidel"

Los timadores, que habían traído de Cuba máquinas especiales para hacer los habanos y las etiquetas originales, usaron tabaco de la más baja categoría para fabricar habanos. Luego les colocaban las etiquetas, un celofán y los acomodaban en cajas similares a las originales. Finalmente, procedían a vender las cajas con seis habanos en 150 dólares diciendo que «eran los habanos de Fildel». También preparaban cajas con 12 y 24 puros que ellos decían que eran originales de Cuba.

La pista surgió cuando el importador de la mejor marca de habanos cubanos recibió la visita de un cliente que le trajo un puro a medio fumar. Dijo que un cubano le vendió una caja que recién había traído de la isla, pero aclaró que el aroma no era el característico de los habanos cubanos. El importador aspiró el aroma del habano y de inmediato lo arrojó al escritorio diciendo que era tabaco de la peor calidad. Entonces se formuló la denuncia en el Departamento de Hurtos y Rapiñas, cuyos funcionarios comenzaron a trabajar en el caso, ya que en investigaciones anteriores por distintos asaltos habían llegado a una finca donde encontraron muchos habanos en proceso de fabricación.

Primero no se les prestó atención, ya que tras establecerse que se trataba de tabaco quedó sin efecto la sospecha de que pudiera tratarse de marihuana. Pero esa pista fue retomada nuevamente, lo que permitió desbaratar una organización de cubanos timadores.

Se supo que en una casa del Barrio Borro vivían varios cubanos que se dedicaban a armar toscanos similares a los cubanos y una vez obtenida la orden de allanamiento, se revisó la casa sospechosa, donde fueron detenidos cuatro cubanos. Al mismo tiempo, los agentes incautaron una máquina traída de Cuba para hacer los habanos más famosos de la isla y también gran cantidad de etiquetas.

Se supo que los cubanos estafadores primero trajeron etiquetas originales, pero luego con base en el mismo diseño, falsificaron otras cuando se les terminaron las verdaderas.

Los cubanos eran expertos en falsificar la presentación verdadera de los famosos habanos, ya que, además de las etiquetas, les colocaban celofán y luego los acomodaban en una caja de madera, igual a las de origen.

Este sistema de «montaje» fraudulento les sirvió a los cubanos para vender la caja con media docena de habanos en la suma de 150 dólares, como si fueran los que fumó Fidel Castro, hasta que los dejó por consejo médico.

Realizados los análisis del tabaco de los habanos falsificados, se pudo probar que para armarlos, se usaron hojas de tabajo común.

Los cuatro detenidos pasaron a disposición de la Justicia, en tanto que en el caso también intervienen funcionarios de la DNII y de Interpol para establecer cuánto tiempo hace que los cubanos están en el país y si ingresaron en forma clandestina.

Se procura también establecer a ciencia cierta cuánto tiempo hace que se viene concretando este fraude y si existen otros cómplices en la maniobra. *

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