Fue a la comisaría con 355 gramos de marihuana
La insólita historia terminó con el procesamiento de ambas personas y había empezado sobre el mediodía del miércoles pasado cuando un delincuente ingresó a la casa de electrodomésticos emplazada en la Avenida Agraciada 4139 y Mariano Sagasta. Ingresó como un cliente más, pero cuando estuvo cerca del encargado del lugar extrajo un arma blanca y lo amenazó de muerte.
Con esta acción logró hacerse dueño de la situación y dominar a las demás personas que estaban presentes en el lugar. Acto seguido exigió la entrega del dinero y tras obtenerlo se apoderó de un teléfono y una filmadora. Después se dio a la fuga corriendo por Agraciada.
Cuando el responsable del lugar vio que el delincuente se había retirado, salió a la calle y comenzó a seguirlo hasta que se encontró con un funcionario policial, a quien relató lo que pasaba. El efectivo entonces comenzó a perseguir al imputado, a quien logró alcanzarlo en el cruce de la avenida Agraciada y Emilio Romero.
El detenido fue identificado como un joven de 19 años y posteriormente reconocido por el encargado y una empleada del local rapiñado.
Segundo acto
El apresado quedó detenido en la Seccional 7ª, cuyos funcionarios continuaron realizando indagaciones ya que los damnificados aseguraron que mientras el joven consumaba el golpe una mujer le hacía de campana en las afueras del negocio.
Mientras los pesquisantes buscaban a esta mujer, al local de la comisaría de marras se presentó una fémina portando varios alimentos y ropas. Al ser consultada por los agentes sobre su presencia, la visitante dijo que los elementos eran para un amigo que había sido detenido pocas horas antes.
El rostro de la mujer llamó la atención de los uniformados, quienes percibieron que presentaba características similares a la que actuó de campana durante el atraco.
En base a esto la sospechosa quedó detenida y procedió a ser revisada. Para sorpresa de los funcionarios, en una bolsa de nailon escondida entre las ropas que pensaba entregarle al preso, la mujer llevaba abundante cantidad de marihuana.
En total, luego de pesada, se estableció que había una «piedra» de 300 gramos y 55 cigarrillos de esta sustancia, con un peso aproximado de un gramo cada uno.
Indagada ante la osada actitud, no dijo que era para su compañero de asaltos, sino que se lo había dado recientemente un hombre al que debía abonarle el producto luego de vendido.
Doble identidad
La situación fue comunicada al juez Penal de 5º Turno, quien dispuso que en la pasada jornada la pareja fuera conducida a su despacho. Al término de la audiencia el magistrado dispuso que la mujer, concubina del rapiñero, e identificada como PEV de 30 años fue procesada con prisión por «un delito de tenencia de estupefacientes».
Fuentes policiales indicaron a LA REPUBLICA que el joven de 19 años, Carlos Da Rosa Vitale, hacía uso de una doble identidad, ya que tenía dos cédulas. Con la falsa había sido procesado en su momento por hurtos reiterados tras un procedimiento de la Seccional 6ª.
Ahora marchó nuevamente a prisión por «un delito de rapiña en grado de tentativa». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad