En menos de 24 horas otro niño murió jugando con el arma de los padres
A menos de 24 horas de la muerte de un niño, un arma dejada por personas mayores al alcance de menores causó una nueva tragedia. Esta vez la víctima tenía seis años y ocurrió cuando jugaba en el interior de su casa en Amézaga y Juan Paullier, zona de La Comercial.
El pequeño estaba solo en la casa y fue al ropero del dormitorio de sus padres a esconderse, pero allí encontró una pistola 7.65 propiedad de su padre, que tenía el cargador colocado.
El niño resolvió entonces dejar de lado sus juegos inocentes y empuñó un arma de verdad. Cuando la estaba examinando se le escapó un disparo y la bala hizo impacto en su cara.
Funcionarios de la Seccional 4ª intentaron reanimar a JLHM, pero ya no era posible salvar su vida. Los médicos certificaron que el deceso se produjo por «herida de bala con orificio de entrada en paladar blando sin orificio de salida».
La trágica situación ocurrió el pasado sábado y fue comunicada a la Justicia competente. En la edición de ese día se informó de un caso similar ocurrido en Manga, donde dos hermanitos jugaban de la misma forma. Uno de ellos, Mauricio Moreira de siete años, tomó un revólver de su padre y se lo colocó en la cabeza diciéndole a su hermano de 8 años que se iba a matar. Este, que ignoraba si el revólver calibre 357 estaba cargado trató de quitárselo y en el forcejeo se escapó el tiro mortal. *
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