El crimen del apreciado vecino sacudió a la sociedad

Sigue el misterio de Picada Gambetta

Un total de cuatro personas- «todas ellas nacidas en la década del 50″, según fuentes consultadas por LA REPUBLICA, que primero habían prestado declaración en el Juzgado de Paz de Colonia Valdense, volvieron a hacerlo en el Juzgado Letrado de Rosario, adonde fue derivado el caso por corresponderle competencia.

En esa repartición, el magistrado Homero Rivero, no accedió a brindar ninguna información a este corresponsal, pero, fuentes policiales muy próximas a la investigación revelaron a última hora de la tarde de ayer que «uno de los sospechosos quedó en libertad, mientras que los otros tres continúan demorados para que se profundicen las indagaciones al haberse constatado contradicciones en sus testimonios».

La víctima fatal, identificada como Miguel Eustaquio Larrea Gianetti, tal como lo adelantó ayer LA REPUBLICA, estaba al frente de un antiguo comercio de ramos generales, que incluía despacho de bebidas, próximo a la «Picada Gambetta», dentro de la zona genéricamente denominada «Colonia Española».

Un camino a la altura del kilómetro 109 de la Ruta 1, donde existe un puesto policial a la entrada del departamento, conduce hasta el lugar del hecho, enclavado en una altura y a corta distancia de algunos domicilios particulares. Vecinos del lugar comentaron que «Larrea vivía solo desde que falleció su madre» y aparentemente mantenía una cordial relación con toda su clientela.

Por tal motivo, la tragedia ocurrida «es para los vecinos muy difícil de entender, salvo que se trate de un intento de robo».

¿Un intento de robo?

Larrea Gianetti fue encontrado sin vida por un poblador de la zona, quien de inmediato dio aviso a la Comisaría 6ª.

El cuerpo presentaba, según los únicos datos oficiales que trascendieron hasta este momento, numerosos golpes provocados con un objeto contundente y también heridas de arma blanca.

Esto podría significar, para algunos investigadores, en tren de hipótesis, que Larrea fue atacado por al menos dos personas, uno con un hierro y el otro con un cuchillo al ser descubiertos por el dueño de casa cuando estaban robando.

El vecindario de la zona encuentra «demasiado casual» que ese mismo fin de semana, en la zona «hubo algunos robos en domicilios particulares de ciudadanos argentinos».

Estiman que lo ocurrido a Larrea podría estar dentro de ese marco y que el trágico desenlace obedecía a la supuesta resistencia de la víctima al descubrir intrusos en su casa.

A nivel policial, escuetamente se indica que «lo del robo es una hipótesis de trabajo en la investigación», aunque no se aportó ningún detalle referido a posibles señales de lucha o desorden en el salón.

La Policía no informó si en el lugar del crimen encontraron los elementos utilizados por los criminales y si los peritos de Policía Técnica pudieron levantar alguna huella.

«Larrea era un hombre que vivía de su trabajo, nada más», señaló un informante, aunque no descartó que «tal vez alguien pudo imaginar que podría tener dinero guardado en el comercio o en su casa, ubicada en el mismo edificio».

El hecho ha sensibilizado doblemente a la población coloniense, teniendo en cuenta que el viernes 17 se cumplirán tres años de otro crimen no aclarado, el del joven Andrés Trigo. *

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