Hallan ropa de contrabando de origen indonesio
El procedimiento se concretó a raíz de una información obtenida por el Departamento II de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) sobre la presunta existencia de una importante cantidad de productos de contrabando en una finca de la calle Clemento Ruggia 3628.
La información primaria daba cuenta de la posibilidad de que el bagayo fuera whisky. Más allá del material que pudiera haber, las autoridades dispusieron una serie de actuaciones en torno al lugar, ubicado en la zona de Piedras Blancas. Y conseguidas ciertas confirmaciones al respecto, la situación fue comunicada al juez competente, a quien se le solicitó una orden de allanamiento.
En la inspección realizada el pasado jueves, los efectivos encontraron en una de las habitaciones diversas mercaderías. Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA explicaron que se hallaron camperas de nailon, buzos de manga corta y una gran cantidad de pares de media. También se incautaron varias unidades de ventiladores de techo y de pie, desarmados y nuevos.
El propietario de la vivienda, una persona de iniciales NCV, fue detenido al no poder aportar ningún tipo de documentación que avalara el ingreso de la mercadería la país o su compra legal.
Fábulas evasivas
Conducido a la dependencia fue indagado por las autoridades, ante quienes, en primer lugar, adujo que la ropa era de su propiedad y que los ventiladores pertenecían a un tal «Quique». Explicó que hacía un año esa persona vivió en su casa y que al irse le dijo que se los cuidara unos días más que después pasaría a buscarlos. Según su primer relato, todavía lo está esperando.
Con respecto a la otra mercadería sostuvo que la adquirió en distintos comercios del barrio Reus. Entonces los funcionarios le pidieron las boletas que acreditaran las transacciones. En primer término dijo que no sabía dónde estaban, pero después que estaban en una caja de zapatos que había quedado en la casa. Este elemento fue incautado, pero en su interior no había nada de interés para la causa. Ante esta constatación, el detenido intentó una nueva excusa: que las tenía en el puesto que posee en la feria del Control, ubicada en Arenal Grande y Uruguay.
En este marco de dichos y desdichos, y ante esta nueva revelación, fue encomendada la esposa del mismo a comprobar la existencia de las boletas en dicho puesto. Los funcionarios y el juez hasta hoy están esperando los comprobantes. Entonces ensayó una última alternativa: afirmó que también le adquiría productos a otra persona en la feria. En esta oportunidad pareció sincerarse en algo y dijo que nunca le daban boleta. Comunicada la situación, el juez Penal de 19º Turno adoptó la medida reseñada. *
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