El juez Basil dispuso un impasse en la investigación
Fue confirmado el adelanto de LA REPUBLICA de la pasada edición en torno a que uno de los prófugos por las maniobras de contrabando en Rivera estuvo en comisión en la secretaría del diputado forista Alejo Fernández Chaves. Se trata de Adolfo Miguel Gil Ribeiro. En la víspera se había indicado que el nombre del aduanero requerido a nivel nacional e internacional era Miguel Angel Gil, a raíz de un error en el manejo de la información aportada por fuentes reservadas a las que accedió LA REPUBLICA.
Lo cierto es que este verificador de Aduanas, conocido en la frontera como «el líder informal», posee un patrimonio estimado en varios millones de dólares. Su caso sería uno de los más de 20 que estudiará la Junta Anticorrupción, dependiente de Presidencia, para establecer si los aduaneros y policías procesados por asociación para delinquir incurrieron en enriquecimiento ilícito.
En este contexto se conocieron ayer tres nuevos procesamientos de policías riverenses. Se trata de dos comisarios inspectores y un comisario, totalizando así ocho los uniformados remitidos en una semana, a los que se suma el del ex jefe de Policía de ese departamento durante el gobierno blanco. Los restantes siete uniformados fueron liberados por el juez a cargo del expediente, Miguel Basil, quien dispuso un impasse en las actuaciones. Algunos de los liberados quedaron emplazados.
Al menos hasta el próximo lunes el magistrado se abocará a la resolución de otros casos, y al estudio de la documentación y de las declaraciones aportadas por los imputados. Ya son casi 40 las personas procesadas por integrar la mayor organización criminal que haya sido detectada hasta el momento en Uruguay, desde que comenzaran las actuaciones a finales del año pasado.
Robo de cigarros
En este marco de conmoción social por las implicancias de la «mafia oriental», se produjo un robo de mercadería en el Puerto de Montevideo. Fuentes aduaneras dijeron a LA REPUBLICA que dos contenedores que habían ingresado con cigarrillos (según la documentación) fueron hallados con centenares de bolsas de arena. El hallazgo se conoció a principios de esta semana cuando funcionarios de Aduanas se trasladaron al depósito que la empresa Olazul tiene ubicado fuera del recinto portuario, sobre la rambla, ante la presunción de que había cigarrillos de contrabando.
Pero al abrir los contenedores (uno de 40 pies y otro de 20 pies) se descubrió que los cigarrillos ya no estaban.
En su lugar había una gran cantidad de bolsas con arena mojada, lo cual daba la pauta de que la sustracción se había producido hace poco tiempo. Las fuentes explicaron que se observaron huellas similares a las de un clark, usado para cambiar las cargas.
Uno de los contenedores había ingresado al Puerto de Montevideo el 9 de enero y el restante el pasado 19 de julio. Este último estuvo «anclado» en primer lugar en la firma Tecomar, desde donde fue trasladado a Olazul. En el contenedor más grande cabían 800 cajas de cigarros y en el otro 400, por lo que el solo hecho de imaginar una descarga de este tipo y el reemplazo por bolsas de arena, evidencia la actuación de una organización bien estructurada. Las fuentes sostuvieron que se procura establecer dónde se produjo el robo y que este hecho tendría relación directa con lo que está sucediendo en Rivera con el contrabando de cigarrillos. *
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