Sus familiares exigen que se investigue a fondo

Murió al ingerir veneno para cotorras

René Waldemar Sosa Da Silva residía con su compañera y dos hijas de ésta desde hacía 12 años en una chacra del paraje Arroyo del Horno, jurisdicción de la Seccional 15ª, de donde se ausentó el miércoles de noche.

Según la información de sus familiares, no había motivos para que tomara tal decisión, ya que vivían de los productos de la tierra, y de un puesto de frutas y verduras situado en la ciudad que era atendido habitualmente por su compañera y sus hijas.

«Como en toda familia se producía alguna discusión normal de pareja, sobre todo cuando él solía tomar alguna copa de más. Pero ese día no había sucedido nada raro, salvo un pico de presión que me había afectado horas antes y que obligó a traer el médico. Tampoco teníamos problemas económicos. No era la cosa floreciente pero el negocio marchaba», dijo Yolanda Suárez, la compañera del fallecido, en diálogo con LA REPUBLICA.

La mujer señaló que junto a sus hijas se encargaba de la verdulería en la ciudad durante el día, y Sosa Da Silva trabajaba en la chacra de la que traía las verduras al puesto, o vendía en otros comercios, en un carro tirado por una yegua.

«A veces Sosa –como esa noche del miércoles– iba a algún bar de la zona, pero siempre volvía, en la noche, la madrugada, o concurría directamente al negocio al día siguiente. El siempre decía a dónde iba. Por lo tanto, no era una persona bohemia», dijo.

A Yolanda Suárez no le llamó la atención que esa noche no retornara. Y tampoco que en el galpón de la chacra aparecieran sobre una mesa varios frascos desparramados, envases de plaguicidas para «curar» maíz, de efecto fulminante en las cotorras, porque pensó que su esposo se preparaba para empezar a plantar. Ni el envase de vino que apareció vacío junto a la estufa.

Pero sí se preocupó al día siguiente cuando no lo encontró en la verdulería ni en la tarde tampoco en la chacra y que la yegua del carro estaba muerta. Entonces, acompañada de un hermano de la víctima, radicó la denuncia en la Seccional 15ª

Los testimonios

«A nosotros nunca nos dio a entender que tuviera intenciones de eliminarse. Por eso es que quiero que se investigue a fondo las causas de su muerte, porque alguna razón tiene que haber», dijo la compañera.

«El vendía y entre los dos hacíamos las cuentas. Pero el dinero lo administraba yo. Por eso sé que no teníamos deudas. Por lo tanto, yo pienso que si se envenenó tiene que haber sido por efecto de la bebida, no por otra causa. El siempre me decía dejáme unos pesitos para tomar la del estribo. Y hacía recalada en un bar, pasando la vía férrea».

Yolanda Suárez se quedó con la imagen del hombre un tanto rezongón pero muy buena persona. «Era un muy buen padre. Yo tengo dos hijas grandes y él siempre las aconsejaba para bien». La compañera del occiso precisó que en el bar donde el ahora fallecido estuvo bebiendo el miércoles de noche ingirió varias copas las que supuestamente no pagó, según le dijeron.

Allí habría dejado entrever sus intenciones en algunas frases como: «Me voy a jugar el último casin», o «No sea cosa que ahora le vayan a cobrar a la viuda».

Yolanda Suárez dijo haber conversado con los testigos, quienes le dijeron que «lo vimos muy mal esa noche, pero lamentablemente nadie nos avisó de esa situación».

La mujer sostuvo que aún queda pendiente la realización de la autopsia de la yegua ya que resulta muy raro que él haya matado el animal. «Quiero que se sepa qué fue lo que pasó, que se investigue a fondo», reclamó la viuda. *

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