Policías implicados en Rivera cobraban para "no ver"
La megainvestigación que viene desarrollando la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) adquiere a medida que pasan las horas ribetes cada vez más espectaculares. Ayer fue procesado el teniente coronel (r) Claudio Guash, ex jefe de Policía de Rivera durante el gobierno blanco. Asociación para delinquir en reiteración real y un delito continuado de contrabando fueron los delitos que le impuso el juez Miguel Basil.
Junto a él y por delitos similares (sumados al de cohecho) fue procesado quien fuera hasta el domingo pasado el comisario de la Seccional 9ª de Rivera y un agente de 1ª de esa misma repartición. Están aún a disposición del magistrado los siete uniformados capturados ayer, como así también otro comisario, un subcomisario, cuatro agentes y un oficial, este último en calidad de emplazado.
Las nuevas detenciones se produjeron en Montevideo (un comisario que estaba haciendo un curso en la capital), en Lavalleja (un subcomisario que estaba en comisión en la Jefatura de ese departamento), el cabo se presentó al saberse buscado, y los restantes lo fueron mediante detenciones y allanamientos. Uno de los comisarios inspectores atrapados en la víspera se encuentra en situación de retiro.
Fuentes de la investigación dijeron a LA REPUBLICA que en esta jornada se esperan nuevos procesamientos y que las instancias judiciales podrían extenderse por el resto de la semana.
Corrupción
Los integrantes de esta verdadera mafia dedicada al contrabando de cigarrillos a través de las zonas francas operaban con total impunidad. Las maniobras que se venían realizando desde hace varios años incluían la defraudación fiscal (ya que importaban la mercadería como en tránsito, pero luego la introducían al mercado local), para lo cual contaba con la complicidad de funcionarios encargados de prevenir esas situaciones.
Entre las más de 30 personas que ya fueron remitidas en este marco, hay 11 aduaneros de Artigas, Rivera y Cerro Largo, un oficial de Artigas y ahora se espera la resolución sobre los restantes uniformados que se encuentran a la orden de Basil.
Las fuentes dijeron que la banda «pagaba para que los policías no vean y no hagan, más que para hacer». Y esto se explica en los grados de los imputados, ya que por sus cargos podían decir a sus subalternos «dejen eso quieto» y a su vez podían garantizar que las operaciones no iban a ser intervenidas.
La situación del teniente coronel Guash con relación al grupo comienza luego que dejara su cargo en la jefatura, vinculándose a la Zona Franca de Rivera como empresario y testaferro.
Limpiar la Policía
El ministro del Interior, Guillermo Stirling, dijo ayer que para desbaratar la organización fue necesario «un trabajo coordinado excelentemente por la Justicia, el Ministerio Público, la DGI e Inteligencia».
El secretario de Estado agregó que «a partir de que se encontraron elementos probatorios muy contundentes es que se comenzó a deshilvanar la madeja bastante compleja».
Por su parte, en declaraciones a 1410 AM LIBRE, el subsecretario de la cartera, Daniel Borrelli, aseguró que «vamos a seguir limpiando la Policía corrupta para avanzar en la lucha contra el contrabando. Lo que ha ocurrido con los policías es lamentable por un lado, pero por otro, creo estar tranquilo de conciencia que en la historia de la Policía no se había ido tan al fondo para limpiarla de gente corrupta». *
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