Incautaron la droga traída por una "mula" en el estómago

Adicto le robó cocaína a su proveedora y ésta lo denunció

Lo insólito es que la mujer denunciante fue descubierta y terminó procesada por una pena más grave que la que se le aplicó a quien la había robado.

El caso fue resuelto por la Brigada de Asaltos, perteneciente al Departamento de Hurtos y Rapiñas de la Dirección de Investigaciones, que inició las pesquisas como un atraco callejero. Lo sucedido llegó a conocimiento de la Policía el viernes por la tarde, cuando una mujer solicitó ayuda policial, explicando que cuando caminaba por las inmediaciones de Aparicio Saravia y Burgues fue víctima de una rapiña. La señora de 53 años dijo a la Policía que un delincuente le había robado la cartera con efectos y dinero.

Luego se sabría que la concurrencia a la Policía era para cubrir el robo de la droga frente a sus socios en el negocio. Un equipo de la Brigada de Asaltos entrevistó a la damnificada y en base a los datos obtenidos, los funcionarios establecieron que el autor del delito se encontraba escondido en una finca de la zona. Allí se efectuó un procedimiento con autorización judicial y el causante fue detenido e identificado como José Pereira Pérez, oriental, casado, de 42 años.

Una vez interrogado admitió que había sido el autor del robo, pero aclaró que éste no fue de tarde, sino que sobre el mediodía del mismo viernes. Además reveló que lo sustraído no era dinero, sino 45 «tizas» de cocaína, de unos 10 gramos cada una. Explicó a los agentes que era adicto y que estaba necesitando la droga, pero, como carecía de dinero, le pidió la «coca» a la proveedora.

La mujer se la negó y por ese motivo, afirmó, le robó la droga. En los momentos previos a su captura había logrado comercializar 30 «tizas» de coca, siendo recuperadas 15 en su domicilio.

150 por semana

Esta revelación orientó a los investigadores a continuar con los procedimientos, lo que los llevó hasta una pensión de la Ciudad Vieja donde capturaron a la mujer que había denunciado el delito; también a su concubino. La misma fue identificada como Beatriz López Bengoechea, oriental, de 53 años, mientras que su compañero resultó ser Juan Pedro García Olivera, oriental, soltero, de 42 años.

En base a las declaraciones aportadas por los detenidos se estableció que recibían por semana un promedio de 150 «tizas» que una «mula» ingresaba en el estómago desde la Argentina, quien a su vez la recibía de otras «mulas» que llegaban desde Bolivia con la droga. Declaró la pareja que ellos distribuían el alcaloide a una media docena de distribuidores para que vendieran en distintas zonas de Montevideo.

Los funcionarios de Hurtos y Rapiñas desarrollaron entonces intensas actividades, que les permitieron localizar y detener al «correo» argentino que traía la cocaína de la vecina orilla. Se trata de Juan María Torres Olivares, argentino, soltero, de 31 años, quien admitió que viajaba al vecino país dos o tres veces por semana para pasar la cocaína en su estómago. Todos los integrantes de la red de narcotraficantes fueron puestos a disposición de la Justicia competente, cuyo magistrado dispuso que el ladrón y adicto Pereira Pérez fuera procesado con prisión por el delito de «hurto», mientras que los otros dos hombres y la mujer fueron también enviados a la cárcel por haber violado el artículo 31 de la Ley 14.294 que pena la comercialización de estupefacientes. *

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