"Familiares adoptivos" de Nelson piden cristiana sepultura
Conmoción, pena, dolor, venganza e inseguridad, son algunas de las secuelas que va dejando el homicidio del niño Nelson Carballo, de 11 años, ocurrido ayer en Plaza España.
Por un lado, los autodenominados «familiares adoptivos» del menor, sus compinches, compañeros de jornada, que no pueden creer aún lo que aconteció; dolidos, reclaman su cuerpo para darle «cristiana sepultura», ya que Nelson no tenía familares que se hicieran cargo de él.
A iniciativa de Dogomar Burgos, redactaron una carta en la que solicitan «el cuerpo de Nelson». En la misiva, firmada por 40 personas que conocieron a Nelson, solicitan a la «IMM la consideración para poder darle cristiana sepultura».
«Era un niño bueno, sano, no bebía, alejado de las drogas, lo menos que podemos hacer por él es ofrecerle una digna sepultura. Es lo menos que se merece», señaló uno de sus compañeros.
Por otro lado, buscan por sus medios atrapar al homicida, buscan justicia, ya que se sienten desprotegidos. Un grupo de ellos señaló ayer a LA REPUBLICA: «No podemos confiar en la Policía, porque ya hubo otros casos en que compañeros nuestros murieron y nunca se atrapó al culpable, por eso nosotros por nuestros medios vamos a hacer nuestra propia investigación».
Son adolescentes y algunos mayores, pero todos coincidieron al señalar que si bien Nelson, por el ritmo de vida que llevaba, podría haber tenido «alguna mala actuación», nunca pudo haberse «ganado un enemigo capaz de hacerle lo que le hizo».
Según sus opiniones, sólo una persona con serios desórdenes mentales podría ser capaz de algo así.
Esta visión coincide con la del cura Gilberto Porcal, del vecino Templo Inglés, quien conocía bien a Nelson ya que durante mucho tiempo lo ayudó y acompañó, asisitiéndolo con alimento y consejos. El padre Gilberto, como es conocido en la zona, esbozó una hipótesis que apunta como posible culpable a un hombre mayor, que 14 años atrás fue vinculado a varios asesinatos en esa zona. El hombre, de iniciales JT, fue finalmente capturado y procesado. Pero, a fines de noviembre, fue visto por el sacerdote junto a los niños, a quienes les daba dinero para comprar chocolates, lo que le llevó a Porcal a advertir a los menores del peligro que podría representar esa persona.
Los ocasionales «habitantes» de la Plaza España también percibieron su presencia, aunque no están muy seguros de que pueda ser sospechoso.
«La zona es muy peligrosa y está totalmente descuidada por la Policía», señaló el padre Gilberto, quien reclama desde hace tiempo la presencia más frecuente de la Policía, que «sólo cuando pasa algo como lo de hoy (ayer) se los ve rondando la plaza, pero sólo por unos días». Al respecto, el sacerdote señaló que habló con el propio ministro del Interior, Guillermo Stirling, pero aún no hubo solución.
Recién entrada la noche, el padre Gilberto recibió la visita del director del Iname, Julio Saetone, quien aseguró a LA REPUBLICA que el Instituto Nacional del Menor se hará cargo del velatorio de Nelson, que se realizará en la sala Ignacio Novas de la calles Minas 1269.
La jueza actuante será quien decida la hora de inicio, pero se estima que comenzará sobre el mediodía.
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