Trabajaba solo, no usaba armas y sólo vendía al mayoreo

Cayó uno de los "nuevos empresarios" de la droga

CARLOS PELAEZ, MALDONADO

 

El ciudadano era, además, conocido por todos los comerciantes ya que durante años repartió productos alimenticios. Pero en realidad se trataba de uno de los dos más importantes traficantes de drogas de la ciudad de Maldonado. Tan importante –según asegura la Policía– como para haber vendido no menos de 30 kilos de cocaína y unos 100 de marihuana durante el último año en Maldonado y Punta del Este.

Los dirigidos por el oficial principal Fernando Pereira analizaron las pruebas obtenidas, chequearon una y otra vez la información acumulada y el martes detuvieron a Daniel Etcheverry, oriental, divorciado, de 40 años.

«Se trata de uno de los dos vendedores más importantes de la ciudad», dijo una alta fuente policial consultada por LA REPUBLICA. En poder del narcotraficante se encontraron 2 kilos y medio de marihuana y 40 gramos de cocaína pronta para la distribución. Por diferentes medios, la Brigada Antidrogas sabe que aún tiene guardados 12 kilos de marihuana en algún lugar que todavía no encontró. Con todas las pruebas a disposición, el martes a la medianoche y a solicitud del fiscal Juan Bautista Gómez, el juez penal de 2º Turno, Daniel Tapié, procesó y remitió a la cárcel a Ruben Daniel Etcheverry por varios delitos continuados de distribución y suministro de estupefacientes en reiteración real.

En tanto, Ricardo Vicente, uno de sus laderos, oriental, soltero, de 36 años, uruguayo nacionalizado argentino, fue procesado y remitido por un delito de tenencia, suministro de estupefacientes y receptación de objetos robados.

Una pulcra presencia

El traficante detenido integra una familia de trabajadores con mucha notoriedad pública ya que uno de sus hermanos es edil y dirigente político del Encuentro Progresista y otro integra uno de los grupos musicales más importantes del departamento. La Policía dejó en claro anoche que nadie de la familia estaba al tanto de las actividades del narco y que tienen vidas muy diferentes.

Lograr detenerlo no fue asunto sencillo, según se logró confirmar en fuentes policiales. No vendía al menudeo sino a traficantes intermedios y manejaba importantes sumas de dinero, pero su estilo de vida era extremadamente sencillo al punto de andar siempre vestido con ropa de trabajo y manejando una modesta camioneta Kombi. No bebía ni fumaba ni consumía drogas, en enero pasado participó como todos los años en la Maratón de San Fernando, logrando una destacada posición. Ese era el disfraz de cordero. Años atrás poseía un reparto de productos alimenticios. La Policía aún no sabe cómo ingresó al mundo del narcotráfico. Pero está claro que parece representar un nuevo modelo empresarial de traficante.

No tiene ninguna organización detrás, tampoco se le encontraron armas a pesar de que varios de sus contactos aseguran que «solía amenazar con armas de guerra». Tampoco se sabe que hubiera protagonizado algún tipo de incidentes. Sin embargo, mantenía estrechos contactos con los distribuidores más importantes de Montevideo, según informó la Policía.

Completito

Otro dato que extrañó a los investigadores fue el haber encontrado en su poder un «ladrillo» de marihuana de dos kilos, cuando hasta el momento la droga que llega a Uruguay siempre lo hace en «ladrillos» de un kilo. Por ahora se desconoce el origen de la droga.

El hombre es propietario de una camioneta Ford Ranger 4 x 4, dos motos de alta cilindrada valoradas en miles de dólares y tiene una cuenta bancaria en una institución offshore del Caribe. «Cocinaba, lavaba y planchaba», comentó, entre risas, un alto funcionario policial.

La Brigada Antidrogas logró establecer que el individuo tenía un modo operativo que lo alejaba de los consumidores, pero le generaba ganancias mensuales por decenas de miles de dólares.

Siempre vendía al mayoreo; por lo tanto sus operaciones eran de gran volumen. Promedialmente ingresaba a Maldonado un kilo de cocaína y entre tres y cinco kilos de marihuana cada 15 días. Sus mejores negocios los hacía durante la temporada de verano. La droga la compraba a los grandes distribuidores de Montevideo. Cobraba y pagaba al contado, y no se mantenían grandes deudas con él. La Policía calificó a este traficante como «mucho más importante e inteligente que Omar Clavijo». Aunque la notoriedad de éste último estuvo más vinculada a sus contactos con políticos y policías.

Una labor destacable

Pese a su juventud, el oficial principal Fernando Pereira, jefe de la Brigada Antidrogas de Maldonado tiene en su haber un récord difícil de igualar en el combate al narcotráfico. En 1996 integró el grupo de cuatro oficiales de Investigaciones que trabajando directamente bajo las órdenes de los jueces Fanny Canessa y Homero Da Costa, desmantelaron la banda integrada por los traficantes Omar Clavijo y Mauricio Alexander, quienes habían trabajado con impunidad –policial y política– durante por los menos nueve años.

Ahora, al frente de la Brigada Antidrogas, creada a mediados del año pasado, logra con su equipo detener a uno de los más importantes traficantes del departamento para someterlo con pruebas fundadas a la Justicia. Pero sus actuaciones continúan y por lo pronto en los próximos días se producirían otros duros golpes a las mafias de narcotraficantes instaladas en Maldonado y Punta del Este. Sólo en el mes de julio, el equipo a su cargo realizó cinco procedimientos en los que incautó casi un kilo de marihuana y logró el procesamiento con prisión de tres traficantes. *

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