La mató en el cuarto del hotel y simuló que era suicidio
La División Homicidios capturó ayer de noche en Piedras Blancas a un hombre de 37 años acusado de matar 30 horas antes a su concubina, en el cuarto de un hotel céntrico.
Cuando el pasado viernes la pareja llegó y reservó una habitación hasta el domingo, nadie pensó que al vencer el plazo los funcionarios del hotel se vieran conmocionados con una muerte. Según información policial, ayer sobre las 13 y 30 el encargado del hotel sito en 18 de Julio 870 decidió abrir la puerta.
Había llamado reiteradamente sin obtener respuesta. Cuando pudo entrar se topó con una escena dantesca. Mónica Beatriz Campelo Santos, oriental, de 23 años, yacía tendida en la cama boca arriba.
Estaba bañada en sangre producto de una herida que tenía en el cuello. Sobre su mano derecha mantenía aferrado un cuchillo tramontina con el que fue producida la herida. Su compañero ya no estaba con ella.
Las fuentes consultadas dijeron a LA REPUBLICA que en el piso del cuarto del hotel fue encontrada una cédula de indentidad, correspondiente a un hombre de 37 años. Cuando el documento fue exhibido a los empleados que habían estado el viernes pasado al ingresar la pareja, se confirmó que el nombre y la foto se correspondían con el compañero de la infortunada joven.
Luego de hallar el cadáver, desde el hotel se dio inmediato aviso a la Seccional 2ª. Al lugar se trasladaron efectivos de esta dependencia, como así también de emergencias móviles y de la Dirección Nacional de Policía Técnica. Las primeras pericias practicadas no permitieron establecer a ciencia cierta si Campelo Santos cortó su garganta por iniciativa propia o si su compañero o alguna otra persona fue quien la mató. Las indagaciones realizadas en el hotel determinaron que el sábado el hombre pidió que les avisaran a las nueve de la mañana del día siguiente porque tenían que irse temprano.
Para ese entonces ya tenía la decisión tomada de terminar con la vida de la muchacha.
La historia
Sergio Díaz Alvarez y la joven trabajaban juntos en una empresa de limpieza. Su relación se remontaba a tiempo atrás e incluso habían llegado a vivir en concubinato. Pero la familia de la muchacha se oponía al vínculo.
Se separaron, pero siguieron viéndose. Mantenían una relación a escondidas concurriendo en reiteradas ocasiones a hoteles. El sábado discutieron por esta situación y Díaz usó el cuchillo que su novia tenía en la cartera y la mató. Eran las 14 horas del sábado. El hombre permaneció seis horas con el cadáver y antes de irse montó una escena suicida. Desde que el crimen fue de conocimiento policial el individuo, con antecedentes penales por lesiones, comenzó a ser buscado. Y fue la División Homicidios, que para ese entonces había asumido las pesquisas, la que lo encontró cuando volvía en taxi a su casa en Piedras Blancas.
No opuso resistencia y confesó todo los pasos que dio. Se le incautó una carta fechada el sábado en donde daba a entender que se iba a matar. Acusaba a la suegra de todo y se despedía de su familia. Hoy declara ante la Justicia. *
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