El encargado de la Zona Franca de Rivera fue procesado junto a otras cinco personas

Cárcel para uno de los jefes de la mafia uruguaya

Con cierta ironía un investigador comentó a LA REPUBLICA que a la Cosa Nostra uruguaya le había llegado el tiempo del ocaso. La calificación estaba relacionada con los procesamientos dictados por la Justicia en torno a las fabulosas maniobras que se digitaban desde la Zona Franca de Rivera (ZFR).

Su titular, un despachante de Aduanas y otros dos allegados al primero, recibieron un contundente dictamen judicial, que fue posible gracias al excelente y silencioso trabajo que desarrolló la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) desde febrero a la fecha. Los delitos que le fueron tipificados a estas personas son los siguientes: «Asociación para delinquir, un delito continuado de contrabando y defraudación tributaria».

Los dos procesados sin prisión fueron imputados de delitos conexos al contrabando; se trata de camioneros que eran contratados por la organización. Como fuera anticipado en exclusiva el pasado sábado por LA REPUBLICA, la DNII desarrolló el viernes varios allanamientos y detenciones. El golpe era la consecuencia de casi seis meses de trabajo, luego que en febrero fueran hallados, entre otras cosas, 25 contenedores cargados con cigarrillos en la ZFR.

En la presente jornada el magistrado a cargo del caso, Miguel Basil, ordenaría la apertura de los contenedores que se encuentran aún en la zona franca, en los hechos clausurada por estos acontecimientos.

Aduaneros

La operativa de esta organización, que se fue incrementando con el paso de los años, consistía en la importación de cigarrillos desde Oriente (buena parte de ellos falsficados). Hacían figurar la mercadería como en tránsito hacia otro país.

Entonces ingresaba a la Zona Franca riverense (y a otras como la de Nueva Palmira) y de ahí, en vez de seguir viaje era ingresada clandestinamente al mercado uruguayo. El fraude al fisco sería de al menos siete millones de dólares durante el período de investigación.

Con estos seis ya son 19 los procesamientos dispuestos por la Justicia, fruto del trabajo de la DNII en diferentes departamentos, a partir de diciembre cuando empezó las tareas en Artigas. Entre ellos está el ex capitán de la Marina, Danilo Varela y un oficial de la Policía de Artigas.

La millonaria capacidad de acción de la mafia uruguaya le había permitido corroer y corromper los distintos mecanismos encargados de la prevención y represión de ilícitos.

Una muestra de esto son los más de 10 funcionarios de la Dirección Nacional de Aduanas, apostados en la zona norte del país que, a partir de hoy, deberán testimoniar ante el magistrado. Fueron detenidos entre el sábado y domingo por la DNII en el marco del mismo procedimiento.

Certezas

La tarea del juez de Rivera, elogiada por los investigadores, contó con un trabajo de inteligencia como hasta el momento no se había realizado en Uruguay.

Es la primera vez que se logra en este país demostrar la existencia de una mafia enquistada en varios ámbitos (empresariales y públicos) y además obtener pruebas que incriminen a sus integrantes.

Desde febrero hasta el viernes pasado la DNII analizó minuciosamente la documentación incautada desde diciembre en Artigas, Rivera, Rocha y Colonia. Fue un «trabajo muy difícil» sostuvieron las fuentes consultadas, que incluyó el estudio de cuentas bancarias que fueron embargadas en su momento, papeles relacionados con importaciones, exportaciones y balances comerciales.

Si bien después de febrero los ahora procesados se habían visto obligados a frenar sus maniobras, los golpes asestados en su momento por la dirección nacional permitieron comprobar con claridad cuáles eran sus negocios oscuros. *

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