MARIANA RABINOVICH,San José
El caso, resuelto por la Justicia con procesamiento y prisión, se registró hace pocos dÃas, pero la denuncia original fue radicada con fecha 19 de setiembre de 2000. Diez meses después, el individuo de iniciales NHMR, de 55 años y sin antecedentes penales, fue a prisión bajo el cargo de “atentado violento al pudor”.
El dÃa de la denuncia, dos madres se presentaron ante la ComisarÃa de la Mujer y la Minoridad, que se hizo cargo del caso sin necesidad de apoyo de personal masculino –extremo que ocurre si las situaciones denunciadas asà lo exigen–. Las mujeres manifestaron que sus hijas, de 5 y 6 años respectivamente, concurrÃan habitualmente al domicilio de éste para mirar televisión, ya que ninguno de los dos hogares de las menores contaba con TV.
Las niñas narraron a sus madres que el individuo “las tocaba particularmente en las piernas”, antes de que los hechos pasaran a tener consecuencias mayores. Interrogado entonces el acusado negó primero rotundamente las imputaciones. Sin embargo, el magistrado actuante determinó, tras extensos careos, la culpabilidad de NHMR, que ahora se encuentra alojado en la Cárcel Central Departamental.
Altas fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA sobre la cantidad y tipo de denuncias relacionadas con posibles abusos a menores de edad, registradas en la ComisarÃa de la Mujer y la Minoridad del departamento de San José, informaron que “lamentablemente este tipo de denuncias son frecuentes” y no sólo en dicha repartición, sino que “en general, en todas las seccionales maragatas”.
Sin embargo, las fuentes precisaron que los casos realmente graves o, al menos en los que tras la intervención de la Justicia, ésta termina por procesar y enviar a prisión a un inculpado, son “relativamente pocos”.
Sin hablar de violaciones consumadas y médicamente comprobables, existen “diversos grados de perversiones que sufren los menores, pero que luego no son posibles de probar”.
Las mismas fuentes señalaron que en San José se registran diariamente, en forma promedial, dos denuncias o quejas de este tipo, pero también en promedio sólo uno de estos casos por mes culmina con el procesamiento y prisión del delincuente.
A la vez, no en todos los casos la PolicÃa puede informar sobre lo acontecido: “En muchas ocasiones porque los trámites de la Justicia llevan tiempo y, por otra parte, debido a la sensibilidad que puede ocasionar en la población alguno de estos sucesos que ocurren con frecuencia en barrios marginales, donde los vecinos se conocen, cosa que puede ir en perjuicio de un individuo inocente, que después quedarÃa estigmatizado”.*
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