Asumió el jefe de Policía de Montevideo, Nelsi Bobadilla, y anunció cambios

"La sociedad no espera a mañana, nos va a esperar hoy mismo"

El flamante jefe de Policía, hasta asumir la condición de número uno de la principal fuerza del país, se desempeñó como director de Seguridad, dependencia que tiene a cargo el control sobre todas las comisarías montevideana. Esto lo hace un conocedor al detalle de las posibilidades y las necesidades de las seccionales.

Es por esto que, paralelamente a la hora de pedir que los comisarios bajen considerablemente y en el corto plazo los delitos en sus jurisdicciones, Bobadilla anunció que habrá refuerzos en materia de recursos humanos y equipamiento. En rueda de prensa, el jerarca explicó que un total de 650 policías se incorporarán a las tareas ejecutivas.

Además habrá 120 vehículos y 70 motos más para patrullar la ciudad. Esto será posible tras «la disolución» del mencionado Patrullaje Metropolitano, consolidado bajo la gestión del anterior jefe de Policía.

«Si el comisario, con estas nuevas herramientas no logra disminuir los delitos, es porque no conoce nada de su comisaría». Si los resultados no llegan, se procederá al cambio.

Con más autos y policías, Bobadilla entendió que se podrá asignar un patrullero cada seis u ocho manzanas con dos policías a cargo. Estos deberán no sólo patrullar, sino dialogar con los vecinos para recoger información: «Si sólo patrullan, pasan y nunca se enteran de nada», ejemplificó.

Al frente de la Dirección de Seguridad quedará el inspector mayor Narciso Alvez, anterior subdirector, quien ocupaba el cargo de manera interina.

Discurso

Bobadilla cerró el acto protocolar de asunción, que había comenzado con las palabras del ministro del Interior, Guillermo Stirling. En su discurso, el nuevo jefe de la Policía capitalina expresó su satisfacción por «haber alcanzado el sueño que todo oficial de la Policía tiene, y para el cual se prepara a lo largo de su carrera».

En cinco minutos, el inspector principal (que se retiró días antes de la asunción para poder asumir) delineó cuáles serán sus premisas. Antes de esto dijo que su tarea será mucho más facil, al recibir la Jefatura en las condiciones que la dejó su antecesor, y que su misión será agudizar ciertos aspectos.

«Nosotros tenemos que cumplir una tarea más difícil, y es la de cumplir con la política impuesta por el comando del Ministerio del Interior. Vamos a profundizar el acercamiento con la gente y terminar de instaurar las Comisiones de Seguridad Barrial. Vamos a potenciar el poder de las comisarías, y les vamos a dar los recursos necesarios, que los comisarios siempre pidieron».

Finalmente se mostró confiado en su comando e instó a todo el personal a asumir el desafío de devolver la seguridad a los montevideanos: «La sociedad no espera al mañana, nos va a esperar hoy mismo».

El que se fue

El inspector principal (r), Juan Suárez Silva, jefe saliente de la Policía montevideana, efectuó un discurso de despedida. El jerarca –que pasará a desempeñarse como jefe de Policía de San José– destacó el protagonismo del instituto en el proceso de cambio de la fuerza. En este sentido dijo que han sido los propios «policías los que han ido depurando» a la institución, en alusión a los reiterados casos de corrupción que quedaron al descubierto en la pasada administración.

«Todas las dependencias, no sólo los policías ejecutivos, han trabajado fuertemente para ese objetivo. Se han desbaratado numerosos grupos delictivos, muchas veces venciendo la traición de los que creíamos camaradas», enfatizó Suárez.

Cabe recordar que durante la pasada administración (1995-2000), las denominadas superbandas entraron en acción quedando al descubiero que varios uniformados ocupaban puestos clave en esas organizaciones

Antes de culminar su alocución, el jefe saliente cuestionó de alguna manera la falta de decisión política para solucionar un problema como lo fue el servicio 222.

«Este servicio de vigilancia nos ha creado un gran desfinanciamiento, ya que varios organismos no pagan los servicios que contratan. Este comando, sin embargo, ha sacado de otros recursos para pagarle al policía que tras cumplir su horario debe pasar otras ocho horas en la calle para hacer esa vigilancia. El policía pasa más de 16 horas en la calle y después vuelve a su casa, todavía, con las necesidades básicas insatisfechas. Este nuevo señor jefe tendrá que enfrentar ese problema».

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