El Ejército destruyó 1.300 armas

En respuesta al llamado de la ONU para tomar el 9 de julio como día de destrucción de armas, el Ejército Nacional eliminó ayer poco más de 1.300 de bajo calibre. En Uruguay se incorporan anualmente al registro de armamento 10 mil inscripciones y datos oficiales indican que hay 596 mil armas registradas.

Pero como en todos los aspectos existe el mercado negro que, si bien no está cuantificado, se estima que al menos iguala al legal.

El armamento clandestino, en poder de la delincuencia, o en casas uruguayas cuyos integrantes las adquieren principalmente en ferias, es causante de decenas de muertes al año. De los revólveres, pistolas y escopetas destruidas en la pasada jornada en los hornos de una empresa privada, la mitad no estaba registrada.

El Ejército tiene en sus depósitos 7.300 armas para eliminar, cosa que hace periódicamente desde 1997. Hay una ley que dice que luego de seis años de tener un arma en depósito debe ser destruida.

En el mundo

La medida coincide a su vez con el inicio de una asamblea de dos semanas del organismo internacional contra el tráfico de armas livianas. La ONU culpó a esa actividad de medio millón de muertes al año y de enormes sufrimientos humanos.

«Gente del mundo entero está observando esta conferencia en busca de medidas sensibles que mejoren la seguridad humana e impidan más sufrimientos y destrucción de vidas», dijo en la apertura de la conferencia Harri Holkeri, de Finlandia, presidente de la Asamblea General del foro de 189 países.

Las armas livianas han sido las de mayor utilización en 16 de los 49 conflictos armados más importantes desde 1990 y contribuido a unos cuatro millones de muertes, con las mujeres y niños representando aproximadamente el 80 por ciento de las víctimas, dijo la subsecretaria general de las Naciones Unidas, Louise Frechette.

Aunque la mayor parte de los 500 millones de armas en circulación están en manos de fuerzas policiales, ejércitos y particulares que las poseen legalmente, «una cantidad importante termina en manos de fuerzas irregulares, criminales y terroristas», dijo Frechette a delegados, activistas y fabricantes de armamentos que participan en la reunión.

Como resultado, millones de armas que datan de la Guerra Fría están ahora utilizándose en conflictos en Afganistán, América Latina y Africa Occidental. *

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