La primera oficina abrirá en Pando y será atendida por un funcionario

Policía asesorará sobre las mejores medidas de seguridad

DANILO ALBIN, CANELONES

 

Hasta hace algunos años, Pando era conocida como la «ciudad industrial» por excelencia. Varias fábricas ocupaban a miles de obreros que, a su vez, dinamizaban el comercio de la zona. Sin embargo, aquella próspera localidad ha entrado en una espiral de desocupación y miseria que parece no tener límites.

En ese marco, el incremento de la violencia de pobres contra pobres es una de las principales características de esta ciudad. Según datos proporcionados por fuentes policiales pandenses, promedialmente se registran tres robos diarios de garrafas, bicicletas o motos. Hay un hurto contra una vivienda por día, y el promedio mensual de rapiñas a comercios es de siete.

De acuerdo a la información de la Policía, los menores en situación de calle –unos 20 niños y jóvenes deambulan sin destino por las cuadras de esta localidad– son los protagonistas diarios de los arrebatos y hurtos. Algunos comerciantes céntricos señalaron a LA REPUBLICA que el patrullero de la Seccional 7ª persiguiendo niños es una escena que suele repetirse.

Estos casos generan una creciente preocupación entre los pandenses y, según confirmaron fuentes policiales, provocaron la formación de dos comisiones de Seguridad Barrial: una en el barrio El Talar y otra en una zona de viviendas populares, detrás de la plaza de deportes.

Asesoramiento policial

El pasado jueves, el Centro Comercial, Industrial y Agrario de Pando organizó una conferencia que analizó la problemática en la zona. En la misma disertaron el coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, Carlos Bastón, y el jefe de Policía Técnica de Canelones, Johny Diego.

Durante la charla, seguida por unas 50 personas, Diego recordó las experiencias en materia de planes de seguridad ciudadana en Alemania y España, al tiempo que explicó las limitaciones existentes en nuestro país para la aplicación de programas de este tipo.

«La seguridad ciudadana necesita un cambio de imagen de la Policía hacia la sociedad y viceversa», afirmó. «Para implementar un programa de seguridad ciudadana debemos reeducar a nuestros policías». Esto «requiere tiempo y paciencia, tanto de los policías como de los ciudadanos».

Resaltó que actualmente «la gente no hace las denuncias pensando que no servirá de nada». «Muchas veces nos roban una bicicleta y decimos para qué denunciarla, si igual no la van a encontrar. Ese es un delito que no se aclara ni llega a nuestras estadísticas, y puede ser una información vital para saber si en una zona hay alguien robando bicicletas o utilizándolas para cometer otros actos», apuntó.

Asimismo, el responsable de Policía Técnica en este departamento anunció que, en el marco del Programa de Seguridad Ciudadana, el Ministerio del Interior instalará próximamente una «oficina de asesoramiento en seguridad pública», que, según afirmó, «dio buenos resultados en Alemania».

En ese centro de atención al público habrá una sala de exposiciones de herramientas de seguridad –entre ellas candados, rejas y alarmas– aportadas por las empresas que trabajan en ese rubro, y un policía especialmente capacitado asesorará a los vecinos sobre qué elementos utilizar en sus viviendas o comercios para prevenir los robos.

«Factores de riesgo»

En tanto, Bastón expresó que la «sociedad civil» debe cumplir un «rol protagónico» en la prevención de los delitos. Destacó que la violencia se genera «cuando fallan los factores de contención, que no solamente son los jueces, fiscales y la cárcel».

Al respecto, identificó como actores moderadores a la familia, la escuela y el barrio, que «en ciudades de Canelones constituía un grupo de pertenencia que contribuía a asegurar niveles de convivencia, e impartía pautas de comportamiento básico. Estas quedaban anidadas para siempre en la cabeza y el alma de la gente». Dijo además que la droga, el alcohol y la violencia familiar son «elementos facilitadores para el surgimiento de actos delictivos».

El jerarca del Ministerio del Interior anunció además que dicha secretaría de Estado y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) iniciarán planes de capacitación para alrededor de 10 mil docentes de 500 centros educativos ubicados en «zonas de alta vunerabilidad social en Montevideo y Canelones».

En esos lugares, apuntó Bastón, suelen aparecer los factores de alto riesgo. Por su parte, Johny Diego remarcó que los «menores marginados» y la «mano de obra desocupada y ociosa» componen tales factores peligrosos, lo que en Pando tiene una alarmante comprobación. *

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