De carne faenada y procesados
No sólo armas fueron robadas entre 1995 y 2000 en dependencias policiales. La respuesta al pedido de informes que elaborara el diputado Edgar Bellomo revela un sinfín de hurtos cotidianos que fueran cometidos por funcionarios del instituto policial a lo largo y ancho de este pequeño país.
Los casos van desde el robo de sueldos entre colegas, hasta la sustracción de cuantiosas mercaderías que ellos mismos o sus compañeros de dependencia le habían incautado por orden judicial a contrabandistas. Los casos son muchos para puntualizarlos. Merecen sí un destaque las jefaturas de Cerro Largo, Flores, Rocha, Treinta y Tres y Tacuarembó, que no registraron ni robo de armas ni de mercaderías durante el período en cuestión.
Dentro de las paradójicas irregularidades acaecidas con mercaderías, da cuenta la información suministrada por la Policía de Artigas que el 18 de agosto de 1997 de la Seccional 11ª se esfumaron 89 botellas de whisky y 9.950 cajillas de cigarrillos. Si bien la investigación interna desarrollada arrojó que los custodios del contrabando fueron negligentes en su misión, los ladrones no fueron hallados.
Otro ejemplo del caos, de los tantos que podrían enumerarse, se dio el 14 de diciembre de 1999 cuando fue robada en la Jefatura de Policía de Paysandú carne vacuna faenada por un valor de 125 mil pesos.
Procesados
Otro dato que arroja el documento obtenido por LA REPUBLICA es referente a los policías dados de baja y procesados sólo por hechos relacionados al robo de armas o mercaderías.
En el Interior del país la cifra llega a 15 en los cinco años analizados, nueve de los cuales en Canelones. Sólo uno de estos funcionarios tenía grado de cabo, los restantes eran agentes, sobre todo de 2ª. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad