Pedido de informes reveló la preocupante situación

288 armas fueron robadas en dependencias policiales

Si bien la sustracción de armamento por parte de policías resulta preocupante, la situación se torna aun más compleja al comprobarse que muy pocos elementos fueron recuperados. Entonces surge una interrogante que no tiene respuesta: el destino de ese material. A poco de asumir su banca en la Cámara de Representantes, el diputado Edgar Bellomo confeccionó un pedido de informes con destino al Ministerio del Interior. El legislador encuentrista quería saber cuántas armas faltaron de las distintas jefaturas y de Policía Caminera durante el gobierno de Julio María Sanguinetti.

Bellomo también preguntó sobre otros «faltantes», los resultados administrativos y penales devenidos de estas situaciones. La respuesta oficial llegó. LA REPUBLICA tuvo acceso al informe respectivo, que refleja un virtual descontrol interno, si se tiene en cuenta que en cinco años fueron robadas de distintas unidades policiales 288 armas: desde pistolas calibre 22, hasta poderosos fusiles.

Polibanda

Si bien existen casos puntuales en los que las investigaciones realizadas identificaron a los responsables del hurto, en la mayoría de los casos esto no ocurrió.

Teniendo en cuenta el tipo de materiales y los años en que los robos fueron producidos, no se descarta que algunas armas hayan terminado en manos de la famosa poli o superbanda que operó en el país.

Más aún si se tiene en cuenta que también se hurtaron equipos de comunicación policial, de uso interno, dispositivos con los que también contaba la peligrosa organización criminal.

La más importante unidad policial, si se tiene en cuenta su cantidad de personal, su capacidad operativa y que bajo su jurisdicción vigila la mitad del país, fue la que más irregularidades acumuló.

Un total de 259 armas fueron hurtadas en distintas unidades de la Jefatura de Policía de Montevideo. Esto significa el 90 por ciento del material faltante en todo el país.

El desglose del equipamiento «bélico» que desapareció de comisarías y otras reparticiones es el siguiente: 226 revólveres calibre 38, 8 calibre 3.57, 24 pistolas calibre 9, y una escopeta calibre 12. De un análisis de la información aportada por el Ministerio del Interior resulta que no pasó casi ningún mes entre 1995 y 2000 sin que haya sido robada un arma en dependencias de la Jefatura capitalina.

Con relación a las situaciones en las que se sustrajeron las armas, la respuesta al pedido de informes señala que van desde dudosos extravíos hasta hurtos literales de armas de reglamento entre policías, como así también de policías que robaron armas incautadas a detenidos o que se encontraban en calidad de depósito judicial. Al menos 32 funcionarios (desde comisarios a agentes de 2ª) por estos hechos.

Tierra adentro

En Artigas faltó una pistola calibre 9 y en Canelones el listado comprende dos subfusiles Star y dos pistolas (calibre 45 y 7.65) de la Seccional 7ª de Pando y la 23ª de La Floresta.

En Colonia se registró el mayor robo, a cargo de dos individuos que en agosto de 1995 coparon la Seccional 13ª de Colonia Miguelete. Se llevaron tres revólveres calibre 38, un calibre 3.57, una pistola 9 milímetros, un subfusil Star y una carabina calibre 30. Además 168 balas de varios calibres. El caso no fue aclarado y, por sus características, la participación de policías nunca fue desmentida.

En Durazno desaparecierondos pistolas calibre 22, mientras que en Maldonado un revólver calibre 22 y una escopeta calibre 12, de la Seccional 5ª y de Grupo de Apoyos. La serie negra continúa con un subfusil ametralladora de la Seccional 1ª de Rivera.

En San José fueron los presos de la cárcel departamental los que robaron armas, cuando el 7 de julio de 1996 coparon el establecimiento y fugaron varios de ellos con cuatro revólveres calibre 38.

Soriano registró el robo de una pistola calibre 7.65 de la Dirección de Investigaciones y un revólver calibre 38 de la Seccional 3ª. Y de la Dirección Nacional de Policía Caminera se robaron tres carabinas calibre 30 y tres escopetas calibre 12, el 28 de agosto de 1999.

Las armas fueron sacadas del Centro General de Instrucción. *

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