Soldado salía del cuartel para violar adolescentes
Calificadas fuentes de la Seccional 26ª de Paso Carrasco, consultadas en la víspera por LA REPUBLICA, manifestaron su satisfacción por el procesamiento con prisión de este individuo, a quien buscaban intensamente.
Las informaciones recabadas permiten establecer que poco después del amanecer del pasado lunes 24 de enero, una joven de 15 años fue interceptada por un desconocido cuando atravesaba un solitario callejón ubicado en las proximidades del Arroyo Carrasco.
A pesar de su resistencia, el individuo logró arrojarla al suelo y la sometió sexualmente, causándole severas lesiones. Tras consumar el delito huyó del lugar, dejando a la menor desmayada. Esta debió permanecer internada durante algunos días en el Hospital Pereira Rossell, mientras que actualmente continúa bajo tratamiento psicológico.
Unos días antes de ese hecho, los efectivos de la mencionada comisaría tuvieron conocimiento de dos intentos de violación en los alrededores de la Avenida de Las Américas. Con los datos aportados por las víctimas, los investigadores elaboraron un identikit del sospechoso, quien siempre vestía un equipo deportivo negro con franjas amarillas y usaba calzados deportivos.
El último golpe
Días atrás, el «soldado violador» intentó abusar de una joven que caminaba por la calle San Martín de Paso Carrasco, sin percatarse que se trataba de la novia de un amigo suyo. La muchacha identificó inmediatamente al atacante, aportando sus datos al personal de la Seccional 26ª.
Los sabuesos observaron que la descripción del militar dada por la joven coincidía con el identikit, por lo cual el comisario Juan Carlos Bautista puso al tanto de la situación a las autoridades de la Brigada Aérea Número 1, quienes ese mismo día trasladaron a la comisaría al soldado de iniciales MFSS, casado, de 22 años.
Según indicaron las fuentes, este joven –oriundo del departamento de Durazno– salía todas las mañanas a correr por la zona de Paso Carrasco, aprovechando esas ocasiones para elegir a sus víctimas y perpetrar los abusos.
Más de una docena de personas –entre víctimas y vecinos que diariamente veían al militar– concurrieron al Juzgado Letrado de la Costa para identificar al sospechoso.
Al término de largos interrogatorios la magistrada Rosario Sapelli decidió enviarlo al centro de reclusión departamental, imputado de «un delito de violación y dos de ultraje público al pudor».
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