La Policía rodeada
El episodio surgió sobre la hora 23 del miércoles, cuando un policía regresaba a su domicilio caminando por las inmediaciones de Chayos y Ródano, en la zona norte de Maroñas. En un momento dado, pasó cerca de tres individuos, quienes luego de escupirlo, lo insultaron en forma reiterada.
El agente, que iba uniformado, reaccionó y arrestó a dos de los causantes, mientras que el restante, que aparentaba tener unos 15 años, extrajo un revólver con el que amenazó al funcionario.
Pese al difícil momento, el policía pudo dominar a los dos maleantes y los esposó, tras lo cual solicitó apoyo a la Seccional 16ª que dirige el comisario Márquez.
En pocos minutos, el agente recibió el apoyo de colegas de la mencionada repartición y en forma conjunta comenzaron a rastrillar la zona en busca del adolescente, a quien avistaron en unos ranchos ubicados en Puntas de Soto y Oyarbide.
La situación se tornó difícil para los policías, ya que cuando procedían para detener al menor armado, aparecieron más de doce individuos que atacaron abiertamente a los uniformados, originándose una descomunal refriega con disparos de armas de fuego.
Pese a todo, los cuatro policías pudieron poner en fuga a varios de los atacantes y además lograron detener a otras dos personas.
Con la llegada de nuevas unidades policiales, los cuatro detenidos fueron trasladados a la Seccional 16ª, mientras que uno de los policías que resultó lesionado debió ser trasladado al Hospital Policial donde fue asistido por «traumatismo facial».
Nuevamente se producen estos hechos, donde un policía es atacado de noche por varios desconocidos, hallándose sin poder saber qué hacer, ya que teme proceder con exceso y causar alguna lesión a uno de sus atacantes que luego le traiga como consecuencia un grave problema judicial.
Voceros policiales señalaron que estos hechos se producen cuando los funcionarios se desplazan solos hacia sus hogares luego de cumplir con su servicio, como en el caso de la mujer policía que hirió de bala a uno de sus atacantes y terminó procesada. Las situaciones se tornan difíciles con el agravante de que no se pueden prever estos casos, dijo un jerarca de la Dirección de Seguridad.
Hay que tener en cuenta que el agente trabaja doble horario, entre su servicio en la comisaría y una guardia por el artículo 222. Generalmente sale o regresa muy tarde y cansado, por lo que ante una situación difícil debe responder con su bastón, el gas o su arma de reglamento. Sus esposas tampoco pueden salir a trabajar porque deben cuidar a sus hijos chicos. En esa situación el agente es el único sostén el hogar y por tal motivo debe proceder con cautela ya que si es procesado por cualquier resultado no buscado, su familia se quedará sin el apoyo del jefe del hogar.
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