Frustración cívica
Cuando se iba a concretar el intercambio, los individuos fueron capturados por la Policía y, puestos a disposición judicial, recuperaron la libertad. «Yo pienso que el juez no entendió bien algún punto del caso», opinó Terrenoir al ser entrevistada por LA REPUBLICA, al momento de expresar su desconcierto por el fallo judicial.
La víctima del delito asegura que reconoció a los detenidos en todo momento «como los que me robaron el celular y después quisieron cobrar un rescate», pero el magistrado, piensa, creyó que «en el Juzgado sólo los reconocí como los que me iban a dar el celular».
El caso de Terrenoir comenzó el 13 de mayo sobre las 22 horas. Se encontraba en la parada de ómnibus sita en Constituyente y Tacuarembó. «Vino mi ómnibus y cuando estoy subiendo siento como un manotazo en la campera. Ocurrió todo en cuestión de segundos, pero cuando termino de subir me di cuenta que me habían robado el teléfono celular de uno de los bolsillos».
Instintivamente miró hacia afuera y adivirtió que dos hombres corrían desde la parada de ómnibus. La mujer se bajó del bus dos cuadras más adelante y actuando con seguridad ingresó al comercio de un amigo y llamó a su teléfono celular. «Me atendió un hombre que hablaba como en portuñol», recordó la entrevistada.
Negociación
Terrenoir sostuvo que fueron varias las llamadas que realizó al aparato y que la persona que le contestaba se burlaba de ella. Finalmente dijo que le preguntó: «¿Me vas a devolver el celular, o no?», recibiendo como respuesta que sí, pero a cambio de 500 pesos.
La mujer dudó unos instantes pero finalmente aceptó porque ya sabía cómo iba a proceder. Pactó la esquina de Constituyente y Tacuarembó como lugar de encuentro y sin pensarlo se comunicó con Jefatura de Policía. El funcionario que la escuchó le dijo que iba a pasar el caso a la Segunda Zona del Departamento de Hurtos y Rapiñas.
En una nueva comunicación le indicaron que iban a concurrir policías de civil de esta dependencia en un auto particular. A los pocos minutos el equipo estaba en el negocio desde el que había pedido ayuda. Terrenoir expresó que «en todo momento me sentí respaldada por los funcionarios, quienes me preguntaron si estaba segura de lo que iba a hacer». La respuesta fue afirmativa.
Pero sobre la medianoche los individuos no llegaban al sitio acordado, por lo que la damnificada estableció un nuevo contacto. Y el que la atendió le dijo que estaban por llegar.
Entonces se montó el operativo. Los policías se pusieron en lugares estratégicos, mientras que la mujer caminaba en dirección a la parada en la que horas antes había sido despojada de su celular.
Cuando llegó, también lo hacían las dos personas que ella identifica como los delincuentes, y uno de ellos exclamó: «Vos sos la del celular». Concretada la transacción los policías entraron en acción y detuvieron al dúo. Luego de arribar un patrullero los sospechosos fueron conducidos a Jefatura, mientras que ella fue llevada a la principal sede policial a bordo del auto particular de Hurtos y Rapiñas.
Instancia judicial
Una vez en Jefatura los actuantes le dijeron a la protagonista del operativo que si ella no concurría al otro día al Juzgado a ratificar la denuncia, todo sería en vano. Embarcada en su actitud ciudadana y recordando los constantes pedidos de participación lanzados por parte del Ministerio del Interior, la mujer no dudó al comprometer su presencia.
Le dieron una citación para las 13 horas del 14 de mayo. «Esa noche no dormí, estaba con un gran nerviosismo. A la hora indicada estuve ahí. En primer lugar me tomó declaración un actuario ante quien ratifiqué la denuncia», relató. Luego se avanzó en ese sentido. Llegó el momento de reconocer a los detenidos, y tras un vidrio especial, le pusieron a cinco personas: «no tardé un segundo en identificarlos».
Luego la sometieron a un reconocimiento de voz, que también fue positivo. Pero fue necesario una nueva identificación visual y una vez más Terrenoir señaló a los arrebatadores. Al otro día se enteró que habían sido dejados en libertad. «No lo podía creer, me desesperé y a raíz de esto ya no vivo en mi casa. Me mudé a lo de una amiga». De acuerdo a las versiones que maneja la entrevistada, los integrantes del Fusna alegaron que se había encontrado el celular y que cuando la mujer los llamó a la primera oportunidad le dijeron que se lo iban a devolver. Terrenoir afirmó no entender cómo se resolvieron las cosas en el Juzgado. Y repasa lo que para ella fueron pruebas concretas: los reconocimientos, el celular en poder de los imputados, el intercambio de dinero, el grito de uno de ellos («Vos sos la del celular»).
Pero además se preguntó: «¿qué necesidad tengo de mandar a alguien tras las rejas si tengo alguna duda. Yo sé que ellos fueron los que me robaron y los que me quisieron cobrar el rescate. Quizá al juez esto no le quedó claro, pero a mí sí». Finalmente, la entrevistada no supo responder si actuaría de la misma manera poniéndose en riesgo para aclarar un delito, pero defendió el papel de la Policía y aseguró que intentará que el magistrado cambie su primer fallo.
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