Lo mató a garrotazos y le incendió su casa
El caso, como ya se dijo, llegó a conocimiento de la Policía sobre la hora 21 y 45 del miércoles. Se informó que había estallado un incendio en el domicilio de José Domínguez Anelo, oriental, casado, de 65 años, acudiendo personal de la Comisaría del Cerro y una dotación del Cuartelillo de Bomberos de Belvedere.
LA REPUBLICA informó ayer en calidad de adelanto exclusivo, que tras la extinción del fuego, los bomberos encontraron el cadáver del morador en el dormitorio de la casa. El médico forense señaló que la víctima había fallecido a consecuencia de «traumatismo de cráneo». Se supo entonces que se trataría presumiblemente de un asesinato y que el causante había incendiado la casa para intentar borrar las huellas del crimen.
Cerca de las 22 horas del miércoles, el personal de la Comisaría 24ª detuvo al principal sospechoso, quien mantuvo la negativa durante toda la noche.
Surgen los detalles
Pero la habilidad y pericia de los agentes lograron derrumbar la trama urdida por el asesino con la intención de burlar a la Justicia.
El comisario Varela, que ya tenía entre rejas al principal sospechoso, se dedicó a buscar las pruebas incriminatorias y elevarlas al juez en lo Penal de 12º Turno, doctor José Ferreira.
En primer lugar se buscó tener todos los detalles de las actividades del sospechoso, que carecía de antecedentes penales. Se supo que el hombre de 36 años, casado, con dos hijos y sin trabajo, había recibido una buena preparación. Completó 3er. año de liceo y luego se especializó en la UTU en los oficios de carpintería y electricidad, lo cual le permitió tener trabajo en la construcción.
El comisario conversó con la familia del imputado. Primero fue con su compañera y luego con su suegra. Así se conocieron otros detalles del caso, ya que la madre del imputado era amiga del hombre asesinado.
Ella dijo que sobre las 21 y 30 lo llamó por teléfono a su casa y no contestó. Entonces le dijo a su hijo que fuera hasta la casa de Domínguez, ubicada a unas siete cuadras, para ver si le pasaba algo.
El joven cumplió con lo solicitado por su madre y cuando llegó miró por la ventana y vio a su cuñado que estaba revolviendo cajones. Se asustó y corrió hasta la casa de su madre a contarle lo que había visto.
Minutos después oyeron la sirena de los bomberos y acudieron a ver lo sucedido, encontrando que la casa de Domínguez había tomado fuego.
Cae el sospechoso
Momentos más tarde, un equipo formado por el oficial principal Autt y el sargento Negro, detuvo al sospechoso, JERP, quien negó de plano las imputaciones. En su casa, incautaron ropas del sospechoso recientemente lavadas, las que fueron llevadas a la Policía Técnica. Pero el hábil asesino había ocultado las ropas que tenía manchadas con la sangre del muerto y lavó otras para despistar a la Policía.
Toda la noche el imputado resistió los interrogatorios, hasta que a las 8 de la mañána de ayer, uno de los oficiales le dijo que habían encontrado las ropas manchadas con la sangre de la víctima. No era cierto, pero eso sirvió para que el sospechoso se derrumbara y narrara toda la historia.
Dijo que hace unos meses le había pedido prestado 6.000 pesos a Domínguez, pero como estaba sin trabajo no pudo devolverle el dinero. La madre de su compañera, que conocía el tema de la deuda y como era amiga de Domínguez, le entregó a éste una heladera a cuenta del reintegro del resto del dinero. El miércoles, el criminal fue a visitar a Domínguez y le pidió 2.000 pesos prestados, a lo que éste se negó diciéndole que no le había devuelto el préstamo anterior. Entonces, el agresor tomó un palo y le dio un golpe en la cabeza, cuando ambos estaban en el comedor. Luego, intentó arrastrarlo hasta el dormitorio, pero como no pudo, le dio otro golpe en la cabeza y le tiró un placard encima.
De inmediato empezó a revolver toda la finca y se apoderó de 2.000 dólares y 4.000 pesos que puso en un bolso. Antes de retirarse, inició el fuego en distintos lugares con su encendedor para intentar borrar todo vestigio de lo sucedido.
Antes de cumplirse las 12 horas, el crimen ya estaba aclarado. La Policía pudo cerrar el caso tras encontrar en el techo de su casa el bolso donde el matador había escondido el dinero y las ropas ensangrentadas. Las pruebas eran concluyentes y todos los detalles de este crimen cometido por un desocupado sin antecedentes fueron informados al juez Ferreira de Penal 12º quien ordenó el traslado del homicida a su despacho para ser procesado.
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