Un mismo relato, pero con matices, aportan una y otra parte

Policía detenido por matar a joven en Parque Posadas

El motivo del encuentro, que culminó de manera dramática, podría ser el mismo que hoy por hoy convoca a tantos uruguayos. Un grupo de amigos y familiares se reunía en los parrilleros del Parque Posadas para despedir a un muchacho que viaja a España a probar suerte. Pocos minutos después de la medianoche, ya en la jornada del domingo, hubo un altercado entre algunas de las personas que se habían congregado y un grupo de cinco policías que acudieron al centro de reunión a decirles que debían retirarse.

Algunos de los jóvenes sostienen que los funcionarios fueron de mal modo y por iniciativa propia, mientras que fuentes policiales indicaron que los funcionarios debieron hacerse presentes porque la administración del parque había sido maltratada tiempo antes cuando intentó poner fin a la reunión. (Ver aparte)

Lo cierto e invariable es la muerte del joven Marco González, quien cayó herido de bala a pocos metros de donde se desarrollaba la despedida, producto del disparo de un policía. Cristian Da Silva, testigo de los hechos, dijo ayer a LA REPUBLICA que sintió un disparo y al girar su cabeza vio a un policía que se levantó del piso con su arma de reglamento en la mano y quien afirmó, «palabras más, palabras menos: esto es lo que hay que hacer con ustedes».

El joven herido murió en el lugar exclamando «no puedo respirar» por el impacto recibido en la zona torácica. Tras caer al piso la conmoción desatada en el lugar impidió a los consultados por LA REPUBLICA realizar un relato preciso del momento, pero señalaron que hubo una demora en llamar a una ambulancia y que el autor del disparo estuvo deambulando por los alrededores, antes de dirigirse a la cercana Seccional 12ª para entregarse.

Sobre lo acontecido anterior al trágico desenlace, el joven Da Silva explicó que había unas 50 personas, entre amigos y familiares del muchacho que en poco tiempo emigrará a España. Había hamburguesas, bebidas varias, música y tamboriles. Próximo a las 22.00 un policía de civil se acercó al lugar, de mala manera –testimonió el entrevistado–, para decirles que tenían que retirarse. En ese momento se habría generado un pequeño incidente que no pasó a mayores, pero que sería la base a lo que vendría.

Ya a las 12.00, al volver el policía de civil «totalmente sacado» junto a cuatro uniformados, recordó Da Silva, quedaban no más de 25 personas, entre ellas algunos niños. Estas se fueron alejando al ver que la situación se ponía un tanto espesa, al punto que quedaron unos seis o siete jóvenes. Algunos de ellos mantuvieron un enfrentamiento con los funcionarios, mientras que otros, el propio González y Da Silva intentaban «sacar gente». Pero el enfrentamiento ya estaba instalado y el testigo principal de los hechos denunció que el policía de civil sacó un arma y disparó al piso. Luego la guardó y con las esposas comenzó a golpear los. Paralelamente, otro grupo se trabó en lucha con un uniformado, quien desde el piso logró sacar su revólver calibre 38 y accionó el gatillo.

A unos siete metros estaba González, intentado sacar gente. Una amiga del infortunado joven, que participó de la reunión, expresó a LA REPUBLICA que Marcos hacía años que no tomaba alcohol, y que no estaba para nada con la violencia, de ahí su intención de separar al momento de desatarse el incidente.

Da Silva agregó que su amigo trabajaba de pintor y además estudiaba construcción. «Si a alguien no le tenía que pasar era a él». Ayer de tarde, sobre las 17 horas, unos 150 vecinos del Parque Posadas se dieron cita en el Centro Comercial para hacer pública su indignación y repudio a lo ocurrido.

A juzgar por los rostros de los presentes –algunos de ellos sencillamente desgarrados por la muerte del joven, con sus ojos cubiertos de lágrimas y el rostro dominado por la angustia– la víctima era apreciada entre la populosa barriada. Tenía hermanos, padre y madre que, en su día, recibió la peor noticia que una mujer puede recibir. Las decenas de adultos, jóvenes y niños no sólo llegaron al Centro Comercial en de reclamo de justicia, sino también como una demostración de apoyo hacia ella.

Había entre los asistentes una conmoción clara por el hecho en sí, el cual se veía sustancialmente aumentado por una triste paradoja planteada. El policía que mató al joven estaba ganando dinero extra a su función de policía, ya que los vecinos del Parque Posadas lo habían contratado por el servicio 222, para que trajera seguridad al complejo.

Los vecinos decidieron ayer convocar para una gran asamblea masiva a desarrollarse mañana, para lo cual se eligió un delegado de cada uno de los 10 blocks para repartir volantes llamando a participar. El tema central será la muerte del Marcos Gonzáles, pero también los problemas de convivencia en general.

Por su parte, algunos padres explicaron que los policías 222 han llegado a detener «a un gurí por comer nísperos» y a decirle a una abuela que no podía jugar con sus nietos en el parque «por orden del comisario». Parece ser que el crimen del joven González dejó en evidencia una situación de malestar hacia los policías que tendría larga data.

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