La muerte cambió de fecha
McVeigh, de 33 años, debía ser ejecutado el próximo miércoles en Terre Haute (Indiana, norte) por este atentado. «Es mi responsabilidad como fiscal general promover y proteger la integridad de nuestro sistema de justicia», explicó Aschcroft, al indicar que aplazaba la ejecución.
Los últimos preparativos para la ejecución por inyección de McVeigh, en la prisión de Terre Haute, fueron suspendidos, informó la administración penitenciaria. McVeigh se reunió el viernes en su celda con sus abogados. «Está triste, en cierta medida frustrado», relató uno de ellos, Rob Nigh, luego de la reunión. Nigh dijo que McVeigh estaba preparado para morir, pero «está afligido porque por su culpa la gente que él quiere ha tenido que pasar por este proceso y ahora deberá vivirlo nuevamente». El abogado manifestó que el error del FBI justificaba una moratoria y sugirió que la postergación por 30 días no era suficiente para analizar la evidencia.
El Departamento de Justicia no ha especificado qué evidencia contienen los miles de páginas de documentos en cuestión, pero el fallo del FBI de no entregarlos a los abogados de McVeigh viola el acuerdo de 1996 entre los abogados de la defensa y la fiscalía.
Por su parte, el presidente George W. Bush dijo que el aplazamiento de la ejecución fue una «decisión correcta» y la calificó como una muestra de «la buena salud» del sistema judicial estadounidense. Esta declaración sin embargo no rebajó la presión sobre el FBI, responsable del error que obligó a Ashcroft a tomar la decisión de aplazar la ejecución. El jueves de noche, avergonzado, el Departamento de Justicia admitió que 3.100 páginas de documentos relativos a la investigación del FBI sobre el atentado del 19 de abril de 1995 no habían sido entregadas a los abogados de McVeigh antes de su proceso, en 1997. Este error de procedimiento es bastante embarazoso para el FBI, ya que los mismos contienen entrevistas y datos recogidos cuando los investigadores sostenían la existencia de un complot y seguían la pista de un eventual cómplice de McVeigh, bautizado «John Doe 2″.
Esta pista luego fue abandonada, cuando los investigadores sostuvieron que habían establecido que McVeigh había acudido solo el 19 de abril de 1995 a la ciudad de Oklahoma City para hacer explotar la bomba construida la víspera con un cómplice, Terry Nichols.
Aschcroft no ahorró críticas a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), cuya reputación fue afectada últimamente por una serie de casos, fundamentalmente de espionaje.
Indicó que habló con el director del FBI Louis Freeh y precisó que no sabe «porqué estos documentos fueron remitidos tan tarde». Aschcroft indicó, sin embargo, que según el Departamento de Justicia estos documentos «no crean dudas sobre la culpabilidad de McVeigh, y no contradicen su admisión de culpabilidad del crimen». (AFP)
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