Día de visita

Menos acá

Por Washington de María

 

Es muy difícil entender o explicar prácticamente qué puede hacer una persona privada de su libertad las 17 o 18 horas que está encerrado en su celda, generalmente hacinados, y teniendo en cuenta que más del 60% de ellos lee con dificultad, un 25% no sabe leer y que de un 15% que sabe leer medianamente bien, sólo un 8% puede tener acceso a una lectura medianamente aceptable.

A esto le podemos agregar algunas horas de TV, e interminables tertulias de radio; estos son los ingredientes indispensables para lo que se llama un buen plato de ocio, y en este caldo es donde se cocinan todo los motines, las reincidencias, el odio, en fin un sinnúmero de atributos, que todos critican a más no poder, del efecto carcelario.

¿Qué respuesta le da la sociedad a todo este conocido problema? Respuesta: crea más penas, más cárceles de máxima seguridad invirtiendo millones de dólares, gasta miles de dólares más equipando a la policía con elementos represivos para disolver escaramuzas donde en encarnizadas peleas triviales dos por tres muere un lento, mordiendo el filo del «corte» que lo partió al medio.

Esa realidad es cíclica, es matemática, no falla, cuando las condicionantes se dan (ocio-excitación) ella acontece como el pato de la fiesta, uno al hospital, otro al calabozo y el resto unos días sin patio.

Ahora bien, miles de estudios en todo el mundo demuestran cómo abatir drásticamente este flagelo, que por supuesto sería una simpleza diagnosticarlo con algunos factores, cuando su origen es múltiple, pero en todo el mundo, salvo aquí, coinciden que el privado de su libertad debe estar ocupado la mayor parte del tiempo. Y aquí surge el primer obstáculo: no hay trabajo para todos, y eso es discutible, pero es una realidad que a corto plazo no se puede solucionar.

Pero el Estado puede erogar de sus arcas un dinerillo para comprar unas pelotas, unas redes, unos silbatos, y de forma organizada dirigir y planificar una actividad deportiva, de varios ítems. No sólo fútbol, básquet, voley, handball, tenis, hasta si quieren organicen un campeonato de mancha pelota, pero tenerlos la mayoría de esas horas de ocio, entretenidos en algo, y el que no sirve para deportista sirve para delegado de mesa llevando planillas y si no pintando las líneas de la cancha o alcanzando pelotas.

Esto tiene un costo ínfimo, salva vidas y evita refriegas o motines y no lo digo yo, está científicamente comprobado en el mundo entero. ¡Menos acá!

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