Historia de un hombre que estuvo tres días procesado

Lo confundieron con un "sátiro"

El hombre, que trabaja en la empresa SUR, de 24 años, estuvo a punto de pasar varios años encerrado en una celda siendo inocente. Se llama Lucas Daniel San Juan Fleitas. Se merece que ahora se diga con todas las letras que es inocente. Estuvo a punto de caer en el infierno.

LA REPUBLICA había informado sobre su captura en la edición del jueves pasado, aunque solamente se dieron a conocer sus iniciales, debido a que aún no había sido procesado. En la edición del domingo, informamos ampliamente sobre la captura del segundo violador, mientras la policía aseguraba que podían ser tres, por lo cual, todavía faltaba detener a otro.

En este insólito caso, en que un inocente estuvo a punto de ir a parar a la cárcel durante varios años, la culpa no fue de la Policía. El sospechoso fue reconocido por tres mujeres que habían sido violadas y rapiñadas en el barrio Lavalleja y ante el reconocimiento, la negativa del imputado no fue tenida en cuenta. Pero la captura del segundo violador permitió aclarar todo.

Este individuo fue procesado por dos delitos de violación, dos de rapiña y dos de amenazas. En un noticiero de televisión fue filmado de frente y las mujeres que habían denunciado y acusado a Lucas San Juan Fleitas, lo vieron clarito. Entonces comprendieron el error, ya que ese individuo era el que las había asaltado y violado. Fueron de inmediato a la comisaría y aclararon la confusión.

El comisario González actuó rápidamente y comunicó al juez Charles lo que sucedía. El magistrado citó a su despacho a las denunciantes y todo se aclaró. El primero era inocente y el segundo era el responsable de las violaciones que le habían imputado tres días antes.

Esta historia resulta esclarecedora porque pone de manifiesto la importancia de los medios de información masivos al comunicar sobre todos los casos que interesan a una comunidad. Si bien el hecho de difundir el rostro del verdadero violador sirvió para corregir un error judicial, también hay que reconocer que si la Policía no hubiera atrapado al verdadero, San Juan Fleitas habría seguido encerrado muchos años por algo que no hizo.

 

Llegan las denuncias

La historia se inició hace más de un mes, cuando el titular de la Seccional 8ª, comisario Jorge González, comenzó a observar la existencia de denuncias reiteradas sobre mujeres que eran víctimas de rapiñas y violación. Casi todos los casos se producían por la zona del barrio Lavalleja y por la reiteración se pensó que podría ser más de uno.

Como respuesta a las denuncias, el titular de la dependencia implantó en la zona una vigilancia especial con agentes de particular a los efectos de sorprender al violador en flagrante delito.

En el primer caso, el joven empleado de la empresa SUR, que resultó inocente, fue detenido a partir de las descripciones aportadas por tres de las víctimas. Una vez identificado, las autoridades lo detuvieron en el momento en que abandonaba su jornada de trabajo. El joven San Juan se disponía a montar en su bicicleta para trasladarse a su casa en horas de la madrugada. La Policía estimó que, aprovechando ese trayecto, el sospechoso cometía los delitos entre las 4 y 30 y las 5 y 30 de la madrugada.

Pese a que el sospechoso negó enfáticamente las imputaciones, al hecho de que carecía de antecedentes y que no se le encontró en su poder el cuchillo y la bufanda que utilizaba el violador, fue puesto a reconocimiento en la comisaría. Tres de las mujeres violadas lo reconocieron, instancia que repitieron de la misma forma en el Juzgado, en presencia del juez Charles. De tal forma, el magistrado ordenó el procesamiento de San Juan el mismo jueves.

 

Las cosas en su lugar

Pero las autoridades de la Seccional 8ª continuaron trabajando en el caso, suponiendo que existía un segundo «sátiro» y, sobre todo, porque aún no habían aparecido ni la bufanda ni el cuchillo, elementos señalados por todas las víctimas como las «herramientas» del asaltante. El sábado pasado se dio «vuelta la taba» para San Juan, que ya estaba procesado y tuvo un golpe de suerte.

Los agentes de la 8ª detuvieron a otro sospechoso cuando perseguía a una mujer a las 5 de la mañana y en la misma zona. Una vez en la comisaría fue identificado como Ruben Carlos Lencina Ferreira, oriental, soltero, de 19 años, que además era parecido a San Juan. Este delincuente no pudo negar, ya que fue detenido cuando perseguía a una enfermera con la cuchilla en una mano y la bufanda en la otra.

En realidad era el autor de tres violaciones, más las tres que le habían imputado a San Juan.

El juez lo procesó por dos delitos de violación, dos de rapiña y dos de amenazas. Al salir del Juzgado, su rostro fue captado por las cámaras de televisión. Como quiso bajar la cara ante las cámaras, un policía lo tomó de la pera y puso su rostro en pantalla. Las mujeres que habían denunciado a San Juan lo vieron y comprendieron que en realidad no era éste el violador. Lo comunicaron a la Seccional 8ª y el juez dispuso la inmediata libertad de San Juan.

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