La Seccional 14ª y los primeros datos de la política de prevención

Un año descentralizada

Este sistema impulsado por el ministro Stirling tenía, al ser lanzado, dos pilares fundamentales: dotar de mayores recursos humanos y materiales a las comisarías e implementar un acercamiento con la sociedad a través de un nueva concepción del patrullaje. Las jurisdicciones policiales fueron divididas en radios, a los cuales fueron asignados equipos de funcionarios encargados exclusivamente de esa parte del barrio.

Se puso a disposición de cada móvil un teléfono celular, cuyo número esta a disposición de los habitantes de esa zona, a los efectos de tener un intercambio fluido de información entre la Policía y la sociedad civil. En torno a este proyecto también se edificaron las Comisiones de Seguridad Barrial y el Plan Vecino Alerta. El objetivo general de estas iniciativas era concentrar los esfuerzos en la prevención, buscando evitar los delitos.

De acuerdo a la información obtenida de fuentes policiales, a nivel de la capital se ha notado un descenso del delito, principalmente en ciertas zonas de Montevideo tan opuestas como pueden ser Carrasco y el Cerro. Pero en otras la situación ha permanecido igual o incrementada, en virtud de este propio sistema, que obliga a los delincuentes a buscar nuevos «mercados».

 

En Carrasco

La primera comisaría en ingresar en este programa de proximidad fue la de Carrasco. Luego del refuerzo de hombres y vehículos quedó con un plantel de 160 uniformados, 10 móviles y cinco motos para preservar la seguridad de unos 90 mil habitantes permanentes y otros 30 mil que transitan el área diariamente.

Pero además de estos indicadores, que en mayor o menor número se repiten en cada repartición, la Seccional 14ª ha establecido a través de otros emprendimientos un fuerte vínculo con sus habitantes. Su titular, comisario Altamir Hoyos, explicó a LA REPUBLICA que hace ya casi un año que se creó un página web de la dependencia y un correo electrónico que sirve para recibir información y denuncias.

Como un dato anecdótico, que si bien no hace la seguridad en sí, el jerarca explicó que tiempo atrás llegaron a la comisaría unos cachorritos cuyo origen se desconocía. Se les sacaron fotos y se publicaron por Internet y a los pocos días su dueño los reclamó y le fueron devueltos. «No podemos seguir escribiendo en los papeles, hay que usar los avances para progresar y brindar un mejor servicio», sostuvo Hoyos.

Y más allá de este hecho puntual, en Carrasco está funcionando la recepción de denuncias por intermedio de la informática en la seccional y en el lugar de los hechos mediante formularios prediseñados para que la víctima, además de sufrir un delito, no tenga que trasladarse y perder tiempo para radicarla.

Esta última metodología ha llevado a que el 50 por ciento de las denuncias se presenten en la calle. Por su parte, la recepción de casos en el local está a cargo de seis agentes (dos por turno) de aquellos que ingresaron mediante concurso el año pasado.

Hoyos sostuvo que la nueva imagen de la Policía debe estar presente en cada detalle, y explicó que por esto se realizó en julio de 2000 el primer curso de actualización profesional a cargo de los oficiales, que brindaron charlas al personal subalterno en grupos de cuatro o cinco policías. Se trataron temas tales como las fallas en los procedimientos, derechos humanos, relaciones públicas y legislación profesional, entre otros.

Paralelamente a estas tareas hacia adentro, se ha desplegado una serie de iniciativas hacia afuera. Estas van desde la reunión periódica con directores de liceos y charlas con los estudiantes, hasta reuniones con los vecinos, pasando por contactos con las autoridades del centro comunal y la junta local. En este caso puntual con la meta de realizar un trabajo social en el asentamiento que se encuentra emplazado en la jurisdicción.

 

Números

El comisario de Carrasco sostiene que esta política requiere de una «mente abierta», en el sentido que no hay que conformarse con los primeros síntomas de mejoría. Para esto se desarrollan reuniones constantes con los oficiales para analizar el movimiento de la delincuencia en la jurisdicción y las propuestas de la gente.

El estudio de los delitos se ve favorecido por la creación de la Sección de Operaciones, que se vale de la base de datos que sobre los hechos acontecidos existe en las computadoras, para establecer cuáles ilícitos se presentan en mayor cantidad en cada uno de los ocho radios en que se divide la zona, las horas a las que son cometidos y en qué días de la semana.

Por ejemplo, en lo relacionado con el hurto de fincas, en el primer trimestre de 2001 se produjeron 17, mientras que rapiñas fueron 27 en el mismo período. Los principales blancos de estos atracos violentos fueron los repartidores en cinco oportunidades, los ómnibus y las estaciones de servicio en cuatro y los peatones en tres. En lo que hace al hurto de vehículos se denunciaron 18 en los tres primeros meses del año, siendo los domingos y los viernes con seis y cuatro casos respectivamente, los días que más casos se registraron.

Y volviendo al primer año del Plan de Descentralización, los números elaborados por la seccional indican que los delitos han descendido sensiblemente. Otros indicadores en este sentido dan cuenta que el número de procesados no ha aumentado, como tampoco las denuncias recibidas, lo cual a entender de Hoyos demuesta que la política de prevención da frutos.

Un cuadro comparativo al que accedió LA REPUBLICA sobre los tres primeros trimestres de los años 1998 al 2001 revela que los hurtos a finca se redujeron a un tercio, el de vehículos casi a la cuarta parte, la rapiñas a casi la mitad y los arrebatos a menos de la mitad. Pero quizá lo que haya que tener en cuenta es el primer trimestre del 2000, los últimos bajo el anterior sistema de funcionamiento. Ahí los datos dicen que los hurtos a finca pasaron de 77 a 17, el de vehículos de 62 a 18, las rapiñas de 45 a 27 y los arrebatos de 99 a 22.

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