Biggs fue encarcelado luego de llegar a Londres
Londres (AFP)
Al término de un regreso marcado por un gran despliegue de los medios de información, con la complicidad del diario popular británico The Sun, que fletó un avión privado, «Ronnie» Biggs, de 71 años, uno de los autores del ataque al tren postal Glasgow-Londres en 1963, volvió a territorio británico ayer lunes poco antes de las nueve locales (08.00 GMT).
Biggs, decaído por tres ataques cerebrales y sin dinero, fue detenido como estaba previsto, unos veinte minutos después de su llegada, oficialmente por haber «huido ilegalmente». Unos sesenta policías lo esperaban en la base de la Royal Air Force de Northolt, al noroeste de Londres.
Tras haber sido sometido a una revisión médica en una comisaría londinense, compareció durante algunos minutos a primera hora de la tarde ante el tribunal de Hammersmith (oeste de Londres), lo que constituyó su reencuentro con la Justicia de su país después de casi 36 años. En 1964, la Justicia lo había condenado a 30 años de cárcel por su participación en el «atraco del siglo».
Pero 15 meses más tarde se fugó de la prisión de Wandsworth (Londres) y, tras cambiar de rostro en Francia mediante una operación de cirugía estética y transitar por España, Australia y la selva sudamericana, se refugió en Brasil en 1970. El lunes por la tarde, el juez Tim Workman no pronunció una nueva inculpación, pero ordenó el ingreso de Biggs en una celda de la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh en el sudeste de Londres, que se hizo efectivo a las 14 y 36 locales. Estaba previsto que el ex fugitivo fuese alojado en principio en la unidad médica de la prisión. Teóricamente corre el riesgo de purgar los 28 años que aún «debe» a su país, pero confió a The Sun que contaba con cierta indulgencia de los jueces, debido a su pésimo estado de salud.
Durante una comparecencia de algunos minutos, el ex play boy dio la imagen de un viejo hombre venido a menos por tres ataques cerebrales, que lo dejaron prácticamente sin poder expresarse. Así, respondió mediante sonidos apenas perceptibles al juez, que lo interrogó sobre su identidad. Un médico de la Policía tuvo que limpiarle el mentón, mojado de saliva, en varias ocasiones.
La discreción de su regreso a su país contrastó con la movilización de medios de comunicación que rodeó su partida la víspera en el aeropuerto de Rio de Janeiro. Vestido con una camiseta de «The Sun» y peinado con un sombrero de vaquero, el fugitivo embarcó el domingo por la noche a bordo del lujoso avión Falcon, acompañado por un equipo del tabloide, su hijo Michael, y su ex cómplice, Bruce Reynolds.
Este último, considerado como el verdadero «cerebro» del ataque, que supuso un botín de 2,6 millones de libras (3,7 millones de dólares) para sus autores, fue condenado a 25 años de prisión, de los que purgó 10 antes de ser liberado. A The Sun, que organizó su regreso, Biggs confió que decidió poner fin a su exilio porque quería acabar su vida en su país y no ser más una carga para su hijo.
Según informaciones publicadas por la prensa, gastó toda su parte del «botín», estimada en unas 147.000 libras (unos 212.000 dólares), y carece de medios para pagar los tratamientos médicos. Cualesquiera que sean los motivos, la espectacular rendición de Biggs suscitó animados debates en Gran Bretaña: sobre la suerte que le espera, pero también sobre los métodos utilizados por The Sun para obtener su repatriación, y de paso una «primicia».
The Sun habría pagado al menos 500.000 dólares por la exclusiva de devolver a Gran Bretaña y entrevistar al legendario Ronald Biggs, divulgó en su edición del lunes el diario estado de Sao Paulo. El rotativo brasileño informó de que obtuvo esa información del abogado brasileño del asaltante, Wellington Mousinho Lins dos Santos.
Varios medios de comunicación habían afirmado que el tabloide entregó unas 44.000 libras (unos 63.000 dólares) a allegados de Biggs, violando las normas dictadas por el organismo encargado de velar por el respeto de la deontología de la prensa (Press Complaints Commission), que por otra parte inició una investigación sobre el papel desempeñado por The Sun.
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