Masacre deportiva en Irán
Más de 25 mil espectadores se encontraban hacinados en el estadio Mottaghi, oficialmente con un aforo de 15.000 personas. Parte de los aficionados se ubicaron sentados en lo alto de las tribunas, sobre el techo, y en los árboles, a pesar a las consignas de seguridad.
El drama se produjo al inicio del segundo tiempo del partido, en el que se enfrentaban Chamuchak (norte) y Piruzi de Teherán, dos equipos rivales del Campeonato de Primera División. Las gradas se hundieron y se produjo una aglomeración, por lo que la multitud impidió a los socorristas ocuparse de los heridos, según la agencia IRNA.
Se comunicaron varios balances provisionales. Un espectador afirmó que vio cinco cadáveres tras la avalancha humana, mientras que la televisión iraní hablaba de 216 heridos, uno de ellos grave, que podría ser un jugador del Piruzi. La agencia IRNA, que en principio habló de varios muertos y centenares de heridos, contabilizó 240 heridos, añadiendo que no se disponía de ningún balance preciso del número de víctimas.
Los heridos, muchos de ellos en estado grave, fueron evacuados a diferentes hospitales de Sari, capital de la provincia de Mazadarán, que tiene 400.000 habitantes. Pero, en la ciudad, después del partido, continuaron los incidentes. Una sala de cine y el edificio de la Federación de fútbol de Sari fueron incendiados.
Las fuerzas del orden tuvieron que intervenir. Los estadios iraníes muestran graves deficiencias técnicas debido, en su mayoría, a problemas en las soldaduras. Además, el «hooliganismo» se propaga desde hace años. En noviembre de 1999, durante un encuentro en Chiraz (sur), centenares de personas resultaron heridas como consecuencia de los incidentes registrados. (AFP)
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