Superpoblación carcelaria, rehabilitación y mercado laboral

Más de la mitad de reclusos jóvenes nunca tuvo un trabajo

De acuerdo a las estadísticas a las que accedió LA REPUBLICA, sólo en el Establecimiento Correccional y de Detención para Mujeres (ubicada sobre la calle Cabildo de Montevideo en la zona de La Comercial) las nuevas presas de 2001 son en su mayoría mayores de 25 años. De un total de 44 ingresos el 33 por ciento corresponde a la franja que va de 18 a 25 años.

Por su parte, en el Penal de Libertad (departamento de San José) el 50 por ciento de los hombres que fueron allí alojados por la Justicia durante los primeros 100 días de 2001 tienen menos de 25 años, porcentaje que alcanza casi el 49 por ciento en el Complejo Carcelario de Santiago Vázquez (Comcar).

Y es en estas dos últimas prisiones, las más importantes del país (Libertad por ser de máxima seguridad y con cerca de 500 internos) y Comcar por albergar el mayor número de privados de libertad –más de 2000– es donde se da la falta de experiencia laboral entre los jóvenes. Los datos recabados en la dirección de Cárceles revelan que en el establecimiento de San José de los 194 reclusos allí alojados que no pasan los 25 años, 94 de ellos nunca trabajó (48,5 por ciento). Y en Santiago Vázquez el índice se dispara drásticamente hasta alcanzar el 71 por ciento de jóvenes de entre 18 y 25 años (460 de 647) que no tiene antecedentes en el mercado laboral.

 

Desventajas

La directora del Patronato Nacional de Encarcelados y Liberados, Cristina Gil, dijo a LA REPUBLICA que para enfrentar esta realidad se ha iniciado una serie de emprendimientos en conjunto con la Dirección Nacional de Cárceles y, en algunos casos, con el apoyo del sector privado.

Mencionó entre ellos el comienzo de un taller de informática el año pasado en el Módulo 13 del Comcar, el cual «dio buenos resultados el año pasado», según su evaluación realizada.

Está por empezar a dictarse el curso correspondiente a 2001. Asimismo enumeró las otras actividades que se realizan tras los muros, como albañilería, sanitaria, jardinería, huerta y carpintería. La entrevistada señaló que para lograr estos proyectos se recurre a la Dirección de Educación de Cárceles que consigue horas docentes en el Codicen, y al aporte de los materiales que el patronato realiza. Gil sostuvo que el principal objetivo de estas medidas es «quitar tiempo ocioso a los internos», como así también darles recursos para que el día de mañana al regresar a la vida en sociedad tengan elementos para optar por otra forma de vida.

Pero la directora del patronato reconoció que «en una situación de desempleo como la que vivimos se hace muy difícil para alguien sin antecedentes penales acceder al mercado laboral, y aún más para una persona que sale de una cárcel con el estigma que eso supone».

Gil puso una gran expectativa en la experiencia que se abrirá a partir de 2002 en el ex Hospital Musto, donde se hará un plan piloto de reinserción social con 50 presos jóvenes por año.

Y en este sentido Gil reconoció que en el marco en el cual se encuentran las cárceles –léase superpoblación– las posibilidades de rehabilitación son práticamente nulas.

 

Egresos e ingresos

Como se mencionaba al principio, en los establecimientos que se encuentran bajo la órbita de la Dirección Nacional de Cárceles, hubo desde principios de 2001 hasta mediados del mes pasado 555 personas procesadas con prisión. Al mismo tiempo se decretaron 432 libertades.

Por tanto, la población reclusa aumentó en ese lapso 123 cupos, lo que promedialmente indica que cada día 1,2 personas son privadas de su libertad por diferentes delitos. La cantidad de libertades se vio incrementada por la revista carcelaria que realizó la Suprema Corte de Justicia entre febrero y marzo.

En el establecimiento para mujeres el cupo creció en 25, en Comcar 139, mientras que en Libertad hubo 49 liberados y las entradas no sumaron una decena.

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