Nueve horas de tiroteo
Todo comenzó pasadas las 21 y 30 cuando en jurisdicción de la Seccional 21ª de la Dirección de Seguridad, más precisamente en la zona de Peñarol, una patrulla avistó a dos hombres que circulaban en una moto. Los funcionarios se encontraban apostados en esa área con la misión de prevenir delitos, de acuerdo a las disposiciones del comisario Vergara.
En esa oportunidad los agentes reconocieron al que iba como acompañante, como una persona requerida por cometer varias rapiñas; una de ellas ocurrida el 19 de febrero, en el transcurso de la cual se había registrado un tiroteo que dejó como saldo a un pequeño de cuatro años herido de bala.
Los agentes notificaron al comando lo que sucedía, el cual ordenó que los siguieran para ver adónde se ocultaban. Paralelamente, desde la seccional, partía el comisario Varela al frente de otra unidad móvil con más funcionarios a los efectos de sumarse al procedimiento.
Sin embargo, los dos individuos de la moto notaron que los seguían y aumentaron la velocidad. De todas maneras, los uniformados pudieron verificar que los sospechosos se introducían en las calles internas del barrio 40 Semanas. Instantes después, llegaban los efectivos de apoyo quienes iniciaron un operativo pinza en torno a la zona procurando ubicar a los sospechosos.
Al lugar también acudieron efectivos de la Seccional 8ª, al mando del subcomisario González (encargado de la repartición) debido a que esa zona está dentro de su jurisdicción. Y ambos equipos, actuando en coordinación permanente, continuaron las batidas en busca de los maleantes.
Una noche de tiros
En un momento dado, uno de los equipos policiales detectó a los hombres cuando pretendían fugar en la moto. Les dieron la voz de alto, pero los individuos abrieron fuego contra los uniformados, originándose un violento enfrentamiento a balazos.
Esta situación determinó que llegaran más funcionarios en apoyo. Pero desde distintos lugares, otras personas, en solidaridad con los delincuentes, empezaron a disparar contra los policías. Las fuentes consultadas dijeron que los atacantes incluso utilizaron armas largas, tratando de bloquear el accionar de la Policía y facilitar así la fuga de los pistoleros.
Se produjeron enfrentamientos en distintos puntos del barrio, con corridas, pedreas, insultos y agresiones, aunque lo que prevalecía en la zona era la lluvia de balas. A tal punto de gravedad alcanzó el enfrentamiento, que al promediar la madrugada se tuvo que solicitar refuerzos, acudiendo el equipo especializado de la Guardia de Coraceros, conocido como Grupo Especial de Operaciones.
Varios vehículos policiales tuvieron que ser retirados ya que resultaron con numerosos impactos de bala en su carrocería, mientras que los vehículos que llegaban eran dejados a mayor distancia. Los uniformados, en fila india, se lanzaron armas en mano a cubrir diversas calles, lo que desembocó en nuevos enfrentamientos, dando muestras del acopio de municiones logrado en ese lugar durante los últimos tiempos.
Amanecer de una noche agitada
Finalmente, cuando ya amanecía, sobre las siete de la mañana, el combate se dio por finalizado, tal vez porque se agotaron las municiones. Lo cierto es que las autoridades detuvieron a unas catorce personas, entre ellas, a los dos individuos que habían motivado la primera persecución desde la zona de Peñarol.
Uno de ellos es un conocido delincuente con antecedentes, identificado por las iniciales AGR, de 25 años. Este individuo, en compañía de una mujer rubia, había consumado un asalto contra una farmacia instalada en Camino Castro e Islas Canarias. Fue el 19 de febrero pasado, oportunidad en la que la pareja de rapiñeros mantuvo un tiroteo con un guardia, resultando herido un menor de cuatro años que por fortuna logró recuperarse.
Tras el enfrentamiento, los maleantes lograron escapar pero dejaron abandonada la moto. Una semana después, el delincuente volvió a salir de su guarida y consumó otro golpe. Por la descripción de las víctimas se .supo que era el mismo atracador, a esas alturas ya identificado y requerido.
Desde aquel momento lo andaban buscando hasta que el miércoles de noche lo vieron por la zona de Peñarol.
Los persiguieron hasta el 40 Semanas y allí las fuerzas policiales de la 21ª se unieron con los de la 8ª para mantener un enfrentamiento tan violento, que si hubiera durado seis horas más, habría logrado empatar el «récord» de las 15 horas del tiroteo registrado en el legendario «Liberaij», allá por setiembre de 1965. Los apresados hoy concurren a declarar ante la Justicia.
Compartí tu opinión con toda la comunidad