Punta del Este: ¿la mafia en acción?
El vehículo incendiado era un Mercedes Benz valuado en 30 mil dólares y con seguro completo y al día en el Banco de Seguros del Estado. El mismo fue dejado estacionado por su propietario, Tonino Sorgi Muccilli, italiano, de 67 años, a las 14 horas del miércoles frente al chalé Bonanza que ocupaba con anterioridad.
Según dijo a la Policía, «a esa hora dejó el auto y sacó a pasear a su perro regresando más tarde al apartamento 605 del edificio Skorpio, donde reside actualmente». A las 21 horas lo llamó por teléfono una de sus empleadas para informarle que el automóvil se había quemado totalmente.
Pero de la revisión técnica realizada por Bomberos surge que no se encontró ninguna evidencia «de que el fuego se hubiera producido por cortocircuito o fuga de combustible», por lo que deja abierta la posibilidad cierta de que el vehículo fuera incendiado por agentes externos.
El automóvil pertenece a la ex esposa de Sorgi, Rossana Dell Gi, que reside en Roma, Italia, pero de acuerdo a su declaración «tiene todos los poderes de uso».
¿Quién es Tonino Sorgi?
Aproximadamente en 1995 Sorgi y su socio de entonces Gianni Foddai, desembarcaron en Punta del Este para, con una serie de emprendimientos gastronómicos, convertirse en dueños de la noche del balneario.
Así nacieron uno tras otro el restaurante La Canzone del Mare, el piano-bar A’Canzuncella, la discoteca y nigth club La Dolce Vita, la pizzería La Piazzeta, la confitería Vía Venneto. Además lograron la concesión del bar y restaurante del Casino Nogaró y del nigth club Casablanca Casino Club.
Pero las desavenencias surgieron a fines de 1997 y con la misma rapidez con que abrieron, los comercios fueron cerrando uno tras otro apenas terminó la temporada 97-98.
A mediados del 98, Foddai convocó a algunos periodistas en la cafetería del Hotel París y entregó una declaración en la que calificaba a Sorgi como «integrante de una mafia puntaesteña peor que la siciliana, ya que por lo menos ésta respeta ciertos códigos».
Asimismo denunció la existencia de «un grupo de empresarios, personajes, funcionarios de gobierno e instituciones financieras» que organizaron un complot en su contra con el objetivo de sacarlo de plaza ya que «perjudicaba a empresas y personas muy importantes».
En su declaración el empresario denunció haber recibido varias amenazas de muerte, «incluso amenazaron a mi esposa que ahora está en Italia y no quiere saber nada de volver a Sudamérica». Asegura, además, poseer pruebas de «las amenazas realizadas en su contra por el empresario argentino Armando Gostanián», personaje muy cercano al presidente Carlos Menem y principal de varios locales gastronómicos más otra decena de propiedades en el Este.
A principios de 1998, en declaraciones realizadas a la revista Tres, Foddai dijo que «la plata siempre se hace robando».
Finalmente cruzó denuncias penales por estafa con Sorgi en el Juzgado de 4º Turno. Según Foddai «Sorgi no puede regresar a Italia porque tiene problemas muy graves».
A fines del año pasado el director general de Casinos, Federico Larralde, revocó la adjudicación de la licitación de la confitería del Casino Nogaró de Punta del Este, adjudicada a Sorgi, «por ser manifiestamente inconveniente para los intereses de la administración», según expresa en la resolución 218/2000.
Además, dos fuentes estrechamente vinculadas al ex intendente de Maldonado, Domingo Burgueño, informaron que «éste era propietario de un apartamento en el segundo piso que luego entregó al empresario Tonino Sorgi, como parte de pago en la adquisición del predio donde antes se ubicaba el Hospital Marítimo y dónde hoy el empresario Fernando Barboni, socio del ex jefe comunal en la empresa Amiga SA, tiene una planta de hormigón prefabricado».
En 1998 Foddai prometió regresar a Uruguay «en un mes para ofrecer una conferencia de prensa donde dará exhaustivos detalles sobre el complot organizado en su contra, donde se encuentran importantes empresas y organizaciones, personajes y empresarios de Uruguay y Argentina, funcionarios de gobierno, instituciones financieras, todo lo cual no lo detalla en este momento, en virtud de estar actuando la Justicia Penal competente y la mayor parte de esta información, compone el secreto del presumario».
Pero nunca más se supo nada de él. Aunque ayer, fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que «dos personas, diciendo ser funcionarios de Interpol, estuvieron en el Hotel París, preguntando por algunas personas de nacionalidad italiana».
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