Habrá nueva cárcel en San José para el año 2002
En su opinión, las causas de la demora de la finalización de una obra «realmente necesaria» deben buscarse en el retraso del Ministerio de Transporte en enviar las partidas destinadas a tal fin y, particularmente, en el tiempo que insumirá finalizar la etapa de equipamiento del centro carcelario.
«Las obras se reiniciaron en marzo. El personal estuvo con licencia en enero y en febrero aún no se habían recibido las partidas de dinero necesarias para continuar las obras desde el Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Una vez asignada la partida del mes, se retomó la construcción. Nosotros éramos optimistas de que se pudiera finalizar a fin de año, pero para que esto sucediera debería acelerarse bastante la construcción. Así que de acuerdo a cómo vemos el avance de la obra, en realidad no creemos que en ese plazo sea posible; falta una gran parte de la estructura».
Sin terminar aún se encuentran los espacios que ocuparán la cocina, la administración, el área de visitas, el lugar que alojará a las visitas conyugales, el doble cercado de seguridad, las torretas de observación o vigilancia «y otras áreas accesorias que serán necesarias para poder realizar una verdadera tarea de rehabilitación, de reeducación, o por lo menos de trabajo con los reclusos», expresó el número uno de la Policía maragata.
La nueva cárcel contendrá presos «primarios absolutos» y contará con una capacidad de albergue de casi cien hombres. Para Suárez Silva el éxito de su funcionamiento dependerá fundamentalmente «de la voluntad que tengamos de trabajarla como se debe trabajar una cárcel y no saturarla y superpoblarla». El establecimiento contará también con un sector pequeño de máxima seguridad, con capacidad para seis reclusos. «Esto es por las diversas situaciones que pueden presentarse en un establecimiento carcelario; a veces sirve para cumplir las medidas disciplinarias que están establecidas por la misma ley carcelaria».
Potencialmente el centro contará «con todas las condiciones para cumplir con un trabajo de profilaxis y reeducación, lo que es quizás su mayor ventaja». El estar ubicado en las afueras de la ciudad «es fundamental para realizar estas tareas de reeducación. Tiene espacios abiertos y eso permite que se cumplan las distintas etapas de reclusión. Sería lo ideal, que fuera casi una cárcel modelo», sostuvo. La capacidad, que no alcanza a la centena de reclusos permitirá a su vez «un trabajo más personalizado».
Otro punto importante del proyecto refiere al número de funcionarios necesarios. «Según los cálculos que hicimos serían unos 105 (incluyendo el personal superior y de vigilancia externa e interna). En este cálculo no se contó el personal médico, ni al cuerpo de profesores, pero sí a la parte administrativa, porque «las comunicaciones fluidas con la Justicia son también absolutamente necesarias; además, es necesario trabajar con tres turnos bien definidos y el personal no puede de ninguna manera rebasar las ocho horas de servicio, tiene que descansar; ya es de por sí bastante estresante trabajar con gente privada de la libertad».
Suárez describió además las características más notorias del sistema de vigilancia del complejo carcelario. «Se trata de un sistema perimetral, con doble barrera de tejido, que permite tener un desplazamiento en el vallado que impide acercarse y trasvasarlo; también cuenta con torres de vigilancia de acuerdo a la conformación del edificio».
La cárcel de Juan Soler ocupará un espacio físico de unas 40 hectáreas. La inversión total –incluyendo construcción y equipamiento–, exige un monto no menor a los 2,5 millones de dólares. «Creo que la nueva cárcel es necesaria porque el viejo edificio destinado a este fin no puede continuar siéndolo. Primero porque está mal ubicado en la ciudad (a una cuadra de la plaza que señala el centro de la capital departamental) y además porque es muy antiguo, muy vetusto, de principios de siglo». En la «vieja cárcel» trabajan actualmente 32 funcionarios y «ese es el gran dilema, faltan unas 70 personas que en este momento no tenemos y si la cárcel se instalara así, tendría un sistema muy deficitario de seguridad», advirtió finalmente Suárez Silva.
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