Contexto. Jerarca señaló que se trataría de una rapiña con privación de libertad

Jefe de Policía descartó que atraco haya sido un "secuestro express"

Mientras la Brigada de Asaltos realiza indagatorias tratando de ubicar a la banda de delincuentes que copó la casa del propietario de un Abitab del Cerro, que luego fue desvalijado, el jefe de Policía de Montevideo, inspector Walder Ferrerira, destacó que si bien están sorprendidos por el modus operandi de la misma, descartó que se haya tratado de un «secuestro exprés», ya que por ejemplo no existió pedido de rescate y que más bien el episodio se encuadra dentro de «una típica rapiña o copamiento con privación de libertad».

Ferreira dijo también que el caso está siendo investigando a fondo, aunque por el momento no hay personas detenidas por este episodio.

Otra fuentes policiales confirmaron a LA REPUBLICA, que si bien los autores eran todos muy jóvenes, tomaron varias previsiones para que no los rastrearan, por ejemplo cubriendo partes de sus rostros con bufandas y utilizando guantes para no dejar huellas en ninguno de los lugares en los que estuvieron junto a su víctima, antes de llavarle más de 180.000 pesos en efectivo.

Un hecho del que se tiene certeza es que los delincuentes conocían muy bien los movimientos de la víctima, por lo que se cree que podrían ser del barrio, ya que por ejemplo el auto del empresario, en el que se desplazaron desde su casa hasta el comercio, lo dejaron en dicho barrio y porque el delincuente que permaneció en todo momento junto a él, parecía conocer muy bien la zona.

 

El copamiento

Como todos los días José Rodríguez, pasadas las siete y media de la tarde cerró su local de cobranzas ubicado en Grecia 3816, y se dirigió hasta su casa ubicada en la calle Gregorio Sanabria en el barrio Aires Puros, donde lo esperaba su madre de 95 años.

Unos minutos más tarde, cuando el empresario llegaba a su domicilio fue abordado por cuatro jóvenes portando armas de fuego, que lo obligaron a entrar al inmueble.

Con suma violencia, el cuarteto comenzó a pedirle dinero al hombre, exigiéndole que les dijera dónde tenía la caja fuerte, pero el hombre les dijo que no tenía ninguna caja en su casa, por lo que de inmediato le dijeron, «buenos entonces vamos para el Abitab», pero antes le dijeron, «mirá que acá se va a quedar uno para que vos no hagas ninguna cagada, porque si llegás a hacer una señal o prender una alarma, a tu madre… mirá que a este no le cuesta nada, es menor y hace cualquier cosa, si la tiene que matar la mata».

De esta forma y en el auto del damnificado salieron hacia el Cerro, tres de los delincuentes, mientras que el cuarto se quedaba en la finca manteniendo como rehén a la madre del hombre, quien se encuentra imposibilitada de moverse.

Uno de los jóvenes manejaba mientras los otros dos iban en el asiento trasero junto a la víctima, apuntándole con un arma.

En solo minutos llegaron al local de cobranzas y mientras dos esperaban en el coche, el más joven ­aparentemente menor de edad­, que era el que estaba más nervioso y agresivo, entró con el hombre, obligándolo a que abriera la caja fuerte.

Pero el hombre fue demorando la situación, a pesar de que no quiso accionar ninguna alarma pensando en la seguridad de su madre, lo que puso nerviosos a los que estaban afuera, uno de los cuales entró dos veces a buscar su cómplice diciéndole que debían irse que «la cosa», se había «complicado», aunque este no estaba dispuesto a irse con las manos vacías y no desistió hasta que el empresario le entregó más de 180.000 pesos en efectivo.

Grande fue la sorpresa del conforme copador cuando salió junto a la víctima y vio que sus cómplices ya no estaban, ni tampoco el coche. Tomando al hombre por el cuello comenzó a recorrer calles aledañas buscando a sus secuaces pero cuando vio que efectivamente se habían ido, amenazó por última vez al hombre y se alejó para luego tomarse un taxi y desaparecer.

De inmediato el hombre pidió ayuda en un kiosco cercano, más que nada preocupado por la seguridad de su madre, pero afortunadamente cuando regresó a su casa ella estaba bien y del delincuente que estaba con ella no quedaban rastros, pues lo habrían pasado a buscar sus cómplices.

Poco más tarde el auto del damnificado fue hallado en una esquina del Cerro y si bien la Policía Técnica buscó evidencias en el mismo como ser huellas digitales, nada se pudo ubicar, lo mismo que en la casa y el comercio del damnificado.

Por ahora los investigadores trabajan en base a descripciones físicas de los malvivientes, de los cuales dos serían menores de edad.

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