"Muchos colombianos están comprando campos en Uruguay"

Secuelas del Plan Colombia

Como se adelantara en la pasada edición, desde las ocho de la mañana de ayer en el Edificio Libertad 60 comisarios de los departamentos de Montevideo, Canelones y Maldonado asistieron al primer «curso de sensibilización y capacitación para la prevención del uso indebido de drogas en la comunidad». La principal temática del seminario giró en torno a la prevención en el consumo y a brindar herramientas para que los comisarios puedan realizar una tarea social. Los objetivos: identificar situaciones riesgosas en determinados sectores y detectar tempranamente a distribuidores que se encuentren al acecho.

Complementariamente a esta parte de la conferencia –a cargo de expertos nacionales y extranjeros– se produjo sobre las 15 y 30 horas la disertación del comisario inspector Guarteche sobre las vías de ingreso de la droga al país, el consumo y la forma de trabajar en torno a esta temática. «Investigar este tipo de delitos es muy difícil», sostuvo el jerarca, por lo que llamó a todos los comisarios a trabajar de manera coordinada.

«A nosotros no nos importa quién sea el titular de un procedimiento, nos importa el resultado y la información que pueda surgir después de realizado. La dirección está absolutamente abierta y se encuentra a disposición de ustedes», exhortó el funcionario a sus colegas a recurrir al grupo especializado, «cuando por falta de medios o tiempo» se encuentren ante un procedimiento de droga.

El titular de la Dgrtid dijo que «la realidad superó la discusión y los países entendieron algo que los narcos ya sabían: que para lograr su objetivo necesitaban cooperar entre sí».

 

Destrucción masiva

En este sentido dijo que a partir del cambio de mentalidad se advierte la importancia que los estados le dan al tema, ubicando a los organismos rectores en materia de políticas antidrogas cerca del gobierno, en relación a su dependencia. Internacionalmente la droga es considerada la cuarta arma de destrucción masiva, detrás de la atómica, la biológica y la química.

En este marco, Guarteche sostuvo la importancia que se le debe dar al tema y citó algunos ejemplos de la magnitud que el problema ya ha adquirido en otras regiones. En Estados Unidos, que tiene el 5 por ciento de la población mundial, se consume el 60 por ciento de las drogas que se producen en el mundo; en Glasgow, Escocia, uno de cada 30 habitantes es adicto a la heroína.

Sobre esta última sustancia (quizá la más adictiva y de peores secuelas para los usuarios) el comisario inspector sostuvo que en Uruguay no hay consumo, pero puso una luz de advertencia al recordar la reciente incautación de casi seis kilos de heroína en el aeropuerto de Carrasco que tenían como destino a Chicago: «Hay un axioma en el narcotráfico y dice que de lo que pasa algo queda». Algo similar a esto se dio con la cocaína, que en un primer momento sólo pasaba por el territorio nacional, hasta que se convirtió en una de las más consumidas entre los uruguayos.

Precisamente, con respecto a las drogas que circulan en el país, ya sea para el tráfico hacia el exterior o la distribución interna, mencionó a la marihuana y a la cocaína como las principales. Y graficó las rutas de ingreso y su procedencia; de la primera dijo que llega desde Paraguay (de las zonas de Capitán Bado y Pedro Juan Caballero) y de la segunda que arriba desde tres vías: Perú, Bolivia y Colombia.

El alcaloide de los dos primeros países es el que más se consume acá. Y se está dando, expresó, que desde Bolivia llega la pasta base de cocaína, lo cual reduce su costo y por tanto amplía el espectro del mercado. Esto ha favorecido su expansión. La mercadería colombiana suele ser reexportada a Europa mediante las denominadas mulas. Y esto ha traído como consecuencia la aparición por estos lares de una droga muy popular en el viejo continente: el éxtasis. (Ver nota aparte)

 

El Plan Colombia

«La venta de un cigarrillo de marihuana es para nosotros una operación de tráfico mundial», señaló el disertante, ya que ese producto de alguna manera está relacionado con el ingreso de droga al país, con los movimientos de los narcos en Sudamérica y quizá más aún. Y por esto remarcó la importancia de la información que surja en cada procedimiento y la cooperación entre las distintas reparticiones.

«En Uruguay no hay grandes narcotraficantes establecidos ni tampoco funcionan cárteles como en otros países, pero no queremos que eso pase», enfatizó Guarteche. Reveló que a raíz del Plan Colombia (consistente en apoyo económico y militar de Estados Unidos para combatir a los narcos del país, primer productor mundial de cocaína) se está produciendo una serie de cambios en el continente. Y en relación a estas alteraciones reveló que «se está incrementando la llegada de muchos colombianos a Uruguay y Argentina, que están comprando campos».

El jerarca manifestó su preocupación por esta realidad y otros factores: «Somos un país de fronteras muy abiertas y los narcotraficantes llegan a las zonas de distribución sin experimentar bajas en su mercadería. En los últimos tiempos hemos estado viendo las grandes incautaciones de contrabando, pero no de drogas. Y esto está provocando que muchos contrabandistas estén pidiendo pase para el narcotráfico».

Acto seguido expresó que si bien el año pasado se llegó al récord de incautaciones (más de 800 kilos ), no se llega a capturar «el 10 por ciento de lo que ingresa». Manifestó que hoy en día cualquier delincuente, aunque no tenga un pasado como vendedor, puede pedir que le bajen un cargamento de droga en Uruguay, facilidad que en buena parte se ha dado por los contactos que rapiñeros y ladrones han hecho en las cárceles uruguayas con los narcos paraguayos que fueran detenidos y procesados.

El director de la Dgrtid evaluó como muy positiva la incorporación del Departamento de Orden Público de Montevideo al combate del narcotráfico y destacó que entre todas las dependencias policiales y la División de Investigaciones y Narcotráfico de la Armada se ha logrado en los últimos tiempos desmantelar seis organizaciones de narcotraficantes que operaban en Uruguay: una sola de ellas había logrado introducir al país, en sólo tres meses, 1.500 kilos de marihuana.

 

Consumidores potenciales

Si bien Guarteche puso énfasis en estos aspectos, también hizo fuerte hincapié en la necesidad de prevenir y educar entre los sectores de riesgo y brindar elementos a los padres para que se sumen a la lucha conjunta contra el flagelo: «No hay peor enemigo para un narcotraficante que un padre preocupado, pero no el que cuando el muchacho tiene 16 años va a la comisaría y dice ‘mi hijo fuma marihuana’, sino aquel que desde el nacimiento está preocupado por la criatura».

La Dirección, informó, está elaborando una cartilla para aportar elementos que permitan desarrollar esta tarea de información y prevención.

Dijo Guarteche: «Hace poco el Ministerio de Educación publicó un estudio que decía que 60 mil jóvenes no trabajan, ni estudian y ni quieren hacerlo. Ahí están los potenciales consumidores y ahí pueden ver la magnitud que para nosotros tiene el problema».

Y para culminar aportó un dato de la operativa interna de la repartición que comanda, que surge del archivo que el organismo lleva desde que fuera creado. Al estudiarlo y hacer un seguimiento del mismo, afirmó, puede verse que muchos de «los consumidores de hace 20 años son los traficantes de hoy».

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