Entró por el techo, golpeó a su esposa y se desacató
El responsable de esta insólita aventura, fue alojado en un calabozo de la Seccional 12ª, para desde allí ser conducido ante el juez Penal de Turno.
Según trascendió oficialmente la cosa empezó a gestarse en la tarde del domingo, cuando el autor de tal desatino, empezó a sentir la lluvia y con ella se agudizó la añoranza de su ex mujer.
Sintió deseos de estar otra vez con ella, pese a que habían roto luego de una fuerte discusión. Pero igual, él la llamó por teléfono y le dijo si podía ir a visitarla para «conversar un poco…por los viejos tiempos…» No hubo caso. La mujer se mantuvo intransigente y le advirtió que no se apareciera por el barrio, porque no iba a entrar.
Más tarde, cuando paró la lluvia, el hombre enfiló sus pasos para la calle Francisco Goyen, en el barrio Joanicó, hasta llegar frente a la casa donde había vivido tiempos felices junto a su esposa.
El hombre se animó y llamó a la puerta. Cuando la mujer observó por una mirilla para ver quién era, antes de abrir, le dijo que no le iba a abrir. Que dijera lo que tenía que decir y que se fuera.
Por más que rogó que lo dejara entrar, ella se mantuvo firme. El individuo, reventaba de furia e indignación, cuando resolvió saltar a un muro de una casa vecina y de allí subir a la azotea, luego de gatear por lo alto de un muro.
Una vez en el techo, rompió un vidrio de la claraboya y se descolgó al interior, quedando frente a frente con su ex mujer, a la que luego de insultar, la agredió hasta lesionarla.
Al no poder controlar a su ex marido, que volvía a los golpes, la mujer corrió y salió por los fondos para refugiarse en la casa de una vecina, desde donde llamaron a la Seccional 12ª.
Mientras la policía se despazaba hacia el lugar, el enajenado individuo atacó a golpes la puerta de la vecina pretendiendo ingresar por la fuerza.
Así lo encontraron los policías que le impartieron la voz de alto. Pero el hombre ya no atendía razones. Se dio media vuelta y lanzó toda su furia contra los policías, quienes luego de una feroz lucha lo dominaron y lo esposaron llevándolo a la comisaría.
Por su parte, la damnificada, fue asistida en un centro asistencial de «herida cortante en miembro superior izquierdo, erosiones y equimosis en cuello y cara anterior de codo».
El responsable de la historia, identificado como César Ariel Tremesana Regueira, oriental, casado, de 32 años, con dos antecedentes, quien también recibió atención médica pues resultó lesionado por aporrear la puerta de la vecina.
Tras ser asistido por «herida cortante en mano derecha, en antebrazo izquierdo y probable fractura de mano derecha», pasó al despacho del juez de 5º Turno quien lo procesó con prisión por un delito de violencia doméstica en concurrencia fuera de la reiteración, con un delito de lesiones personales, un delito de desacato y un delito de violencia privada, todos en régimen de reiteración real».
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