Detectan organización criminal que faenó unos 20 mil equinos en un año

Caballos salvajes

Si bien las pesquisas se venían desarrollando desde hace aproximadamente ocho meses, el mal de la vaca loca, que ha venido azotando Europa, aceleró los procedimientos para desbaratar al grupo. Es que el empresario exportaba la carne de caballo hacia el viejo continente, que había incrementado su demanda en los últimos meses.

El pasado miércoles la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Treinta y Tres, al mando del comisario José Sem Simón, allanó campos pertenecientes a un frigorífico local.

Allí había unos 400 caballos, de los cuales finalmente 200 fueron incautados. El jerarca explicó a LA REPUBLICA que las marcas de estos animales no coincidían con las que se emplean en Uruguay y que presuntamente serían similares a las brasileñas.

En este sentido recordó que en junio de 2000 la Bepra local ya le había incautado 90 caballos al mismo individuo. Y que desde entonces se había abierto una lenta y paciente pesquisa.

El titular de Investigaciones olimareña indicó que ante el volumen de las maniobras se pidió colaboración a la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) y a la Dirección de Control de Semovientes (Dicose). El propio titular de la DNII, inspector principal Luis Pereira Saldías, se hizo presente en Treinta y Tres al comienzo de las actuaciones, y luego designó un equipo para que trabajara de manera coordinada con la policía local.

Mafia

De acuerdo a informaciones a las que accedió LA REPUBLICA de fuentes policiales, del primer allanamiento practicado surgieron nuevos elementos al estudiar los documentos en poder del empresario. Si bien la investigación había reunido datos en ese sentido, estas nuevas actuaciones confirmaron las hipótesis.

En este sentido se explicó que se realizaron otros tres allanamientos en campos ubicados en distintos departamentos: Artigas, Rivera y Cerro Largo. En el primero se incautaron 300 caballos, en el segundo 90 y en el tercero (en una zona cercana a Aceguá) otra importante partida. Todos tenían marcas que en Uruguay no se emplean. Y el ingreso de los animales a territorio nacional no estaba debidamente documentado.

Las fuentes indicaron que un estanciero de Artigas ya habría confesado su participación en maniobras delictivas, y dado detalles de cómo se realizaría el trasiego de animales de un lado a otro de la frontera.

La presencia del grupo en cuatro departamentos, el aceitado mecanismo que usaba para el pasaje de los caballos y la infraestructura para faenarlos y exportarlos da la pauta del poderío que ostentaba.

Incluso, dijeron las fuentes, no se descarta que en el correr de los próximos días surjan novedades al respecto, en cuanto a allanamientos y detenciones. Las actuaciones judiciales están centralizadas en la ciudad de Treinta y Tres. Ayer mismo la Dirección de Investigaciones de Treinta y Tres allanó otro campo y secuestró 53 caballos.

Capacidad de maniobra

De acuerdo a las informaciones obtenidas por LA REPUBLICA, el grupo venía operando desde hacía varios años. Quien aparece como principal implicado y responsable de la empresa es un uruguayo, dueño, entre otras cosas, de dos frigoríficos, uno en Treinta y Tres y otro en Montevideo.

En el país hay sólo tres que se dedican a faenar caballos. En sociedad con el empresario local, de fuertes vínculos en distintos sectores de la sociedad uruguaya, hay un estadounidense y un francés. Este último se habría abierto de la sociedad hace poco.

De acuerdo a las primeras conclusiones a las que arribaron los organismos que coordinadamente trabajan en el caso, se estima que el grupo tenía una capacidad para faenar entre 150 y 180 caballos por día. Y proyectando esta cifra se piensa que en los últimos doce meses se faenaron unos 20 mil equinos.

El dato no es menor si se tiene en cuenta, como remarcaron las fuentes, que en todo el país se calcula en 500 mil la cantidad de estos animales. Por tanto no serían suficientes para mantener el ritmo de la empresa.

Se hizo notar que toda la carne procesada era exportada a Europa, desde donde había crecido la demanda en los últimos meses debido a la enfermedad de la vaca loca detectada en los vacunos de varios países de ese continente.

La organización aprovechaba la fachada legal que de hecho tenía para aumentar su caudal de producción recurriendo a la clandestinidad. Los trabajos recién comienzan y ahora se procura establecer cuántos implicados hay y en qué áreas de la cadena productiva. En la actualidad la Dicose realiza un estudio profundo de la documentación recabada, mientras que Investigaciones de Treinta y Tres y la DNII avanzan en su ámbito específico.

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