Por caso González el fiscal pidió 30 años de prisión para De María
El pronunciamiento fiscal introduce un nuevo elemento en el caso del asesinato del empresario Luis Gónzalez. Como ya informara LA REPUBLICA, De María hace 8 años que está preso en la cárcel de Minas y ni siquiera tiene sentencia de primera instancia. Con el pedido fiscal se abre la instancia para que el juez a cargo del caso acompañe el dictamen y determine el procesamiento o pida ampliación de pruebas.
Para Fernández Dovat, Carmona es autor de un delito de privación de libertad y coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado por el precio o promesa remuneratoria, en concurrencia fuera de la reiteración; siendo también autor de un delito de contrabando y coautor de un delito de falsificación de certificado público en concurrencia fuera de la reiteración, pidiendo que se le imponga pena de 26 años de penitenciaría.
Según el fiscal, De María es también coautor de un delito de privación de libertad y coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado por el precio, en concurrencia fuera de la reiteración, solicitando la pena de 30 años de penitenciaría. En tanto, Bentancour es coautor de un delito de privación de libertad, pidiendo 10 años de penitenciaría. Fernández Dovat reseña los antecedentes penales de los encausados: Carmona tiene una causa por contrabando del 16 de julio de 1992 y otra por delito de encubrimiento del 16 de enero de 1993, habiendo en esta última recaído sentencia de condena ejecutoriada el 18 de setiembre de 1995. De María y Bentancour son primarios.
Fundamentos
Fernández Dovat en principio expone los fundamentos fácticos y probatorios que lo llevan a pedir las penas mencionadas, afirmando que González fue sacado a la fuerza del automóvil en que viajaba y trasladado a otro de matrícula brasileña siendo colocado en la valija. «De ahí fue trasladado al paraje Paso Garúa, perteneciente a Los Cerrillos, 3a (…). Al anochecer, es sacado del automóvil y tras cruzar el alambrado del lugar escogido fue internado en el campo. Poco después recibió un disparo de arma de fuego en la cabeza que causó la muerte (…) a continuación el cuerpo fue arrojado a un pozo manantial del mismo paraje donde permaneció hasta el 30 del mismo mes y año».
El fiscal agrega que la prueba de los hechos relatados surge principalmente de las declaraciones de Carmona y de Olga Sánchez (esposa de González), del reconocimiento efectuado por el médico forense practicada por el Dr. Luis Schiappapietra, documentos gráficos de Policía Técnica, diligencia de reconstrucción, dictamen del médico forense, Guillermo López, informe técnico del médico legista Augusto Soiza Larrosa, dictamen de la Junta Médica del ITF, declaraciones de los médicos forenses intervinientes. Fernández Dovat adhiere a la teoría de que González fue asesinado por «dos sicarios brasileños de nombres Marcos y João contactados por Carmona y contratados por De María a cambio de 20 mil dólares».
Más allá de que Carmona cambió varias veces su relato, el fiscal se atiene a sus declaraciones primarias, «que son ratificadas en presencia de su defensor e implican la confesión válida y eficaz del mismo. El relato autoincriminatorio es completo y circunstanciado. Lo confesado es verosímil y hay coherencia y espontaneidad en el relato. Y detalles del mismo coinciden con otros elementos probatorios». Añade que «no se obtuvo ninguna prueba que hiciera siquiera probable la existencia de los apremios físicos y psíquicos» que Carmona dijo sufrir mientras era interrogado.
De María
Respecto a De María, el fiscal expresa que «fue quien tuvo la iniciativa del operativo de privación de libertad y posterior muerte intencional de Luis González. El convino con Carmona contratar a los sicarios brasileños. El condujo a Luis González mediante engaño hasta el lugar donde fue entregado a estos últimos. No se obtuvo la certeza sobre los móviles de la privación de libertad y el homicidio posterior. De la instrucción surge con altísima probabilidad que los móviles son: la liberación del pago de una deuda (De María era un fuerte deudor de González) y/o un mayor provecho del botín de un negocio ilícito (al desaparecer uno de los asociados), y/o la represalia por una conducta considerada deshonesta entre los miembros de una asociación ilícita (según Carmona, De María habla de una traición de parte de González).
Otro de los elementos probatorios que menciona Fernándes Dovat «es la presencia en Montevideo, a partir de la mañana del 23 de agosto, de varias personas provenientes de Rivera y convocadas por Carmona por encargo de De María (declaraciones de la esposa de Carmona fs. 665, 667/669v, de los empleados de la estación de servicio de fs 602/603 v.)».
Sin embargo y como una muestra más de lo complejo del caso, el dictamen de Dovat incurre en una contradicción. En la primera foja afirma textualmente: «En Montevideo, en Avenida Italia e Hipólito Irigoyen, el 24 de agosto de 1993, alrededor de las 12.30, el empresario Luis Ernesto Gónzalez fue sacado a la fuerza del automóvil en que viajaba y trasladado a un automóvil Santana de color celeste de matrícula brasileña, fue colocado en la valija del coche. De ahí fue trasladado al paraje Paso García». Pero tres fojas después da otra versión sobre los mismos hechos: «(Carmona) Se encuentra con De María, según lo convenido en Avenida Italia e Hipólito Irigoyen, próximo a las 11.30. Allí De María pacta con los brasileños el precio de la operación, que fue fijado en U$S 20.000. De María, quien traía en su coche a González, continúa su marcha, y le sigue el automóvil VW Santana conducido por Carmona. Luego de pasar el peaje, y en un camino a la izquierda, se baja De María del coche y él y los brasileños sacan a Gonzáles a la fuerza y lo colocan en la valija del VW Santana».
Enrique Bentancour
Sobre el oficial de policía Bentancour, el fiscal señala que concertó con De María participar en el negocio ilícito y en el operativo para privar de libertad al empresario González, quien vinculó a Carmona con el mencionado operativo y cuando éste último era buscado por la Policía le avisó para que se oculte y así obstaculizar la labor de averiguación criminal.
Incluso asevera que «para ayudar a De María, visita a Carmona en la cárcel y realiza gestiones para persuadirlo a que cambie su relato, que se aproxima a la verdad, por otro mendaz, a favor de la posición del primero». El fiscal resalta que existe la duda razonable sobre si Bentancour tuvo conciencia de la posibilidad de que, en la ejecución del plan, se le diera muerte a la víctima.
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