Libretas de conducir falsas son causa de accidentes
Sin embargo, una está enrabada con la otra más de lo que parece.
En más de una oportunidad se informó sobre desgraciados accidentes de tránsito en que muchas personas murieron, pero el caso tiene otras dimensiones, ya que generalmente no se cuentan todas las personas que viajaban en los vehículos que resultaron con heridas.
Ya se ha informado que los accidentes de tránsito constituyen una «catástrofe». A causa de los accidentes mueren en Uruguay dos personas por día como promedio y otras cinco quedan con secuelas secundarias de por vida. El costo es de 900 millones de dólares por año, según declaraciones del propio ministro del Interior.
Pero existen al respecto muchísimos puntos que a veces se desconocen, que van desde las pericias técnicas policiales hasta el secreto del presumario, en el que están incluidas las indagaciones de las partes sobrevivientes.
Medidas que se aplican
Lo cierto es que el Ministerio del Interior, a través de la Jefatura de Policía de Montevideo y sus direcciones nacionales, en este caso Caminera, demostró un alto grado de preocupación a esta difícil y aparentemente incontrolable situación.
Las autoridades policiales, más allá de exhibir a la opinión pública una estadística sobre la cantidad de accidentes y un balance de los heridos y fallecidos, estudiaron en forma detallada cuáles pudieron y pueden llegar a ser las causales.
Uno de los resultados de la investigación arrojó que el primer lugar sería ocupado por el consumo de bebidas alcohólicas por parte de quienes tienen la responsabilidad de guiar un vehículo.
El circular a velocidades no permitidas también es otra de las causas de los lamentables hechos que hoy nos ocupan.
Al respecto fueron adoptadas medidas importantes, en las que se encuentran los conocidos exámenes de espirometría, cuyo resultado confirma o no si el conductor pudo haber ingerido bebidas alcohólicas en exceso.
En caso de darse este último punto, el causante está considerado como un infractor, lo que implica que sea sometido al Tribunal de Faltas, cuyas facultades sólo le permiten procesar al responsable sin prisión.
Pero si el conductor protagoniza un acto criminal, la cosa cambia y es sometido a la Justicia Penal, la que sí puede ordenar su procesamiento con prisión.
También al respecto, el Ministerio del Interior, a solicitud de aquellos que tienen la directa participación en los procedimientos, adquirió el «sistema de radar», que permite confirmar el exceso de velocidad, punto donde también los responsables son considerados infractores y puestos a disposición del Tribunal de Faltas.
En definitiva, para ser más claros, cuando no es una cosa es la otra, pero la realidad marca que las víctimas aumentan cada jornada.
Cantidad escalofriante
El titular de la Jefatura de Policía de Montevideo, el inspector Nelsi Bobadilla, mantuvo reuniones reiteradas con integrantes de su comando y con distintos encargados de varias dependencias, tratando, entre otros puntos, la grave problemática que el tránsito representa. El Ministerio del Interior también hizo una campaña intensa para abatir los accidentes de tránsito.
De las conversaciones surgió una idea aportada por el jerarca del Departamento de Automotores de la Dirección de Investigaciones comisario Carlos Suárez, quien planteó la posibilidad de que los conductores que tenían libretas de conducir falsas podrían ser otra de las causas de los accidentes.
Analizada esta posibilidad, el referido comisario Suárez tuvo el aval para actuar en consecuencia.
Lo que fue denominada «guerra frontal» a los ciudadanos irresponsables comenzó a ser aplicado a fines del mes de noviembre del año pasado.
A medida que los procedimientos fueron siendo llevados adelante, los resultados comenzaron a ser escalofriantes, en virtud que literalmente se llegó a la conclusión de que uno de cada cuatro conductores posee una libreta de conducir apócrifa, lo cual llevó a que una luz roja de alerta se encendiera inmediatamente en la Jefatura capitalina.
Para tener una idea general de la actividad, por el momento encabezada por los funcionarios de Automotores, el año pasado fueron procesadas nueve personas y en lo que va de 2001 ya sobrepasaron el medio centenar, un total de sesenta ciudadanos encontrados culpables de presentar ante la Policía libretas de conducir falsas.
Las estadísticas marcan también que los documentos apócrifos incautados en su mayoría figuran como expedidos por la Intendencia Municipal de Río Negro, ya que llegaron a los dieciocho.
Luego le sigue la comuna de Cerro Largo, con catorce libretas. En tercer lugar se encuentra la Intendencia de Artigas con diez documentos falsos. Luego la de Durazno, con nueve, Montevideo con cuatro, Canelones con dos y Lavalleja con una.
Los agentes actuantes, instruidos para tales intervenciones, detectan inmediatamente cuando los conductores pretenden burlarlos, pues si bien algunas de libretas están muy bien adulteradas, conocen ciertos detalles de las mismas–que nos vemos imposibilitados de informar para no entorpecer los procedimientos– que los llevan a detectar el ilícito rápidamente y aprehender a los causantes.
Como es sabido, los requisitos para estar habilitados para conducir, ya sea en calidad de amateur o profesional, son estrictos, pues los interesados deberán pasar por rigurosas pruebas, tanto físicas, como teóricas, sicológicas y prácticas.
Irresponsabilidad
Para eludir todos esos pasos, donde no es tenida en cuenta la responsabilidad personal y la seguridad de sus semejantes, se conectan con individuos que conforman esta inescrupulosa organización y por distintas cantidades de dinero, que oscilan entre los 400 y 1.800 pesos, consiguen la habilitación para conducir cualquier tipo de vehículos, ya sea ómnibus, taxis, camiones, camionetas o autos.
Es evidente entonces que los infractores son un riesgo potencial para toda la ciudadanía. Al respecto se está tratando de que el resto de las autoridades a las que compete directamente esta situación tomen real conciencia de lo que está sucediendo y se llegue de una buena vez a instrumentar un plan de operaciones y lograr poner un punto final. Si se puede llegar a que estos documentos no puedan seguir siendo falsificados, sería un gran paso en lo que a la seguridad ciudadana se refiere. Habrá menos muertos, menos tragedias y el costo será mucho menor.
En consecuencia, no sólo las dependencias policiales deben actuar con rigor, sino que todas las intendencias del país deberán controlar estrictamente la expedición de libretas de conducir, asegurándose por vías técnicas la imposibilidad de falsificarlas.
Compartí tu opinión con toda la comunidad