Simulaban ser inspectores del BPS para embaucar jubilados

Estafas a domicilio

Los causantes habrían perpetrado más de 20 maniobras contra jubilados, aunque hasta el momento solamente se han confirmado seis. La pareja se dedicaba a visitar domicilios de jubilados acreditando ser representantes del BPS, para lo cual exhibían carpetas y documentos falsificados. Y les manifestaban a los pasivos que tenían para cobrar una fuerte suma por montos de premios acumulados.

A modo de ejemplo, fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA señalaron que les manifestaban que había a su disposición una suma de 50 mil pesos, pero que el pago estaba demorado por una serie de trámites. Ellos les decían que para agilitar el cobro de esa suma se necesitaban dos mil pesos para timbres y sellados, e incluso para «aceitar» la mano de algún funcionario. Las víctimas, hábilmente inducidas por los delincuentes, pensaban en el cobro de esa fuerte suma de dinero y generalmente entregaba el dinero sin dilaciones. Generalmente los estafadores, para facilitar la ejecución del fraude, operaban días después del cobro a los efectos de sorprender a los jubilados con dinero.

El caso llegó a conocimiento de la Policía hace pocos días, cuando una señora desconfió de la «generosa oferta» de los falsos empleados del BPS y dijo que lo iba a pensar, que por favor volvieran dos días después. Los timadores cruzaron sus miradas y de inmediato empujaron a la señora hacia el interior y convirtieron la visita en un copamiento con rapiña. Una vez dominada la dueña de casa, el individuo le revisó los muebles y, tras apoderarse de la suma que recién había cobrado, se dieron a la fuga. Ante lo que se había convertido en un atraco, la señora jubilada se encaminó resueltamente a la comisaría de su zona y denunció el hecho. Por las características, el caso pasó a ser investigado por el departamento de Hurtos y Rapiñas, cuyo titular, el comisario Mariño, destacó a los funcionarios de la Primera Zona para que asumieran los procedimientos respectivos.

Fue así que se indagaron diversos hechos similares y se buscó información en el BPS, donde se supo de numerosas quejas de jubilados que habían sido víctimas del mismo fraude, ya que los pasivos estafados, al pasar el tiempo sin novedades del «premio» que tenían para cobrar, se presentaban en el banco en busca de información.

Allí les informaban que no existía ningún «premio» y entonces las denuncias se acumularon. Una rápida pesquisa, tomando como base las descripciones de los timadores, derivó en la captura de la pareja de delincuentes, que ahora están a disposición judicial.

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