JOVEN APARECIO MUERTO CON UN BALAZO EN LA CABEZA

La Policía investiga las causas que determinaron la muerte de un joven de 25 años ocurrida en las primeras horas de ayer en su casa del barrio Artigas. Si bien podría tratarse de un suicidio, las circunstancias no estaban del todo claras al cierre de nuestra edición, por lo que se venían realizando las averiguaciones de rigor para descartar que no se tratara de un homicidio.

Hugo Quintana Ortiz fue encontrado cerca de las 07.30 horas atravesado en su cama, con espuma en la boca y con una mancha en la sien, que posteriormente se comprobó se trataba de un balazo.

El joven vivía con su abuela y su tío en la casa ubicada en Artigas 1023 de la capital de Soriano. Cuando los familiares constatan este hecho, intentan reanimarlo, al tiempo que dan cuenta a la Policía y piden la asistencia del servicio de emergencias del Hospital Mercedes.

La hipótesis de homicidio no ha sido descartada, aunque los indicios iniciales apuntaban a que se trataba de un suicidio, pero una de las circunstancias que desconcertó a los investigadores fue que en primera instancia, en la escena del hecho, no se encontró el arma utilizada. Por tal motivo un familiar fue detenido en averiguaciones, al tiempo que el cuerpo fue retirado para practicársele la autopsia, que determinó que había muerto por un balazo en la sien.

Algunas versiones recogidas en el lugar indican que entre sus ropas el joven tenía algunos casquillos ya detonados y que el arma utilizada, para presuntamente autoeliminarse, es muy vieja, por lo que habría fallado en el primer intento.

Pero otro elemento que generó interrogantes fue que el joven vivía junto a su abuela y su tío, y que su cama está separada de la de sus familiares apenas por una cortina, por lo que en la noche o en la madrugada, cualquier movimiento o ruido extraño podría ser percibido por los demás.

Luego de algunas indagatorias, el arma utilizada fue encontrada en la misma pieza donde ocurrió el hecho, ya que según algunas fuentes consultadas, al darse cuenta de lo sucedido alguno de sus familiares se habría asustado y terminó escondiendo el revólver. Aunque por el momento resta confirmar todos estos elementos.

Vecinos y familiares lo definieron como un muchacho tranquilo, que trabajaba en la construcción y que como todo joven de su edad tenía su barra de amigos que solía reunirse en la plaza de Deportes del barrio Artigas. Aunque otros vecinos se quejaron por la presencia de ciertas personas vinculadas al negocio de la venta de estupefacientes en ese barrio.

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