Intimidación. Varios amigos se armaron para concretar un acto justiciero

Privan de libertad y castigan a presunto autor de un asalto

Un adolescente sospechoso de haber participado en el copamiento de un negocio ubicado en los aledaños al barrio Malvín fue privado de su libertad por varios jóvenes que tras retenerlo por casi una hora, le aplicaron una soberana golpiza en represalia por el latrocinio cometido.

Lo extraño de este episodio es que una vez que el menor fue liberado, manifestó a la Policía que las delicadas lesiones que presentaba en el rostro, cráneo, tórax y abdomen se las había ocasionado en una reciente pelea callejera.

Por su parte, un familiar del adolescente, que observó claramente cuando era privado de su libertad y trasladado en un vehículo moderno por sus captores, expresó a la autoridad policial que no radicaría denuncia de ningún tipo, lo que confundió aún más a los investigadores.

No obstante, los funcionarios policiales que tuvieron directa participación en el procedimiento dejaron expresa constancia en la comisaría correspondiente con la finalidad de deslindar responsabilidades en el tema.

Este caso, que de alguna manera demuestra que la mayoría de la ciudadanía comerciantes está dispuesta a tomar justicia por mano propia, según nuestros voceros policiales. En horas de la tarde del miércoles pasado, a un negocio ubicado en los aledaños al barrio Malvín ingresaron, revólveres en mano, dos individuos aparentemente menores de edad.

Tras encañonar a varias personas, se apoderaron del dinero y emprendieron la fuga corriendo.

 

Inesperado cambio de versiones

Las horas pasaron, hasta que los encargados del establecimiento supieron la identidad de uno de los rapiñeros, por lo que decidieron agruparse, armarse con revólveres, tripular un vehículo, propiedad de uno de ellos, y dirigirse al domicilio del sospechoso.

El arribo a la casa del maleante se produjo cerca de la hora 01.00 de ayer. Movilizándose al mejor estilo de un grupo comando, los negociantes y sus amigos descendieron del rodado y tras localizar al sujeto en cuestión, un menor de 16 años, lo encañonaron con las armas y bajo amenazas lo obligaron a ascender al vehículo y se retiraron.

El padre del adolescente se percató que su hijo había sido privado de la libertad y de inmediato alertó a la Policía a través del 911.

Distintas patrullas de la jefatura capitalina comenzaron a rastrillar distintos barrios tratando de localizar el vehículo con el menor retenido.

Una hora más tarde, el rodado buscado apareció nuevamente en escena y dejando caer al menor, a esa altura maltrecho por los castigos recibidos, el vehículo se retiró con todos sus ocupantes a alta velocidad.

El joven, que a simple vista presentaba gran hemorragia por los golpes en el rostro y cráneo que le llegaron a ocasionar herida cortante de cuero cabelludo, más los hematomas experimentados en torax, abdomen y miembros superiores, fue localizado por sus familiares y la Policía.

Indagado, expresó, increíblemente, que las heridas que presentaba se las había ocasionado en una pelea callejera, agregando que los tripulantes del vehículo en el que fue trasladado no tenían nada que ver, que solamente lo habían ayudado.

Dicho testimonio no coincidía para nada con la versión del padre, quien, luego de trasladar a su hijo a un centro asistencial, alegó a la autoridad policial que no radicaría ningún tipo de denuncia, hecho que sorprendió a los investigadores, dado que su versión inicial fue otra.

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