No quedaron impunes. Dos policías y un mecánico fueron los autores materiales

Cayó todo el peso de la ley para asesinos del empresario italiano

Todo el peso de la ley sobrecayó en los secuestradores y homicidas del empresario italiano. En la pasada jornada, tras una segunda instancia judicial, en la que hubo careo entre los indagados, el juez penal de 1er. Turno, Juan Carlos Fernández Lechini ordenó que los implicados directamente en el hecho, dos funcionarios policiales y un civil, de profesión mecánico, fueran enviados a prisión.

El delito que les fue tipificado, involucra a cada uno como responsable del crimen. A los tres les esperan treinta años de prisión, en virtud de que el magistrado actuante los procesó por «homicidio muy especialmente agravado».

Las identidades de los involucrados, según nuestros voceros oficiales, responden a las iniciales, los agentes JADP, de 42 años, oriundo del departamento de Durazno, DADP, de 27 años, ambos integrantes del personal de la Escuela Nacional de Policía.

El restante, de profesión mecánico, residente en una finca de Toledo, EMMA, de 30 años. De los tres se supo, que mantenían una amistad, la cual, sin lugar a dudas, ahora la continuarán en la cárcel por muchísimo tiempo.

Se informó también, que otras personas que fueron indagadas al respecto, recobraron su libertad al deslindar totalmente sus responsabilidades en el delito.

Tal como adelantamos en nuestra edición de ayer, esta macabra y trágica historia, comenzó a desarrollarse próximo a la hora 6 del miércoles pasado, cuando de su domicilio, ubicado en la calle Teófilo Collazo 2679, casi avenida 8 de Octubre, se retiró, como lo hacía habitualmente, el dueño de casa, identificado como Pascual Zarrillo Turiello, italiano, de 74 años.

 

El secuestro

El hombre, tras despedirse de su esposa, se encaminó en su camioneta 4×4, a una chacra de su propiedad, ubicada en la zona de Puntas de Pando, departamento de Canelones.

En dicho lugar, según testigos, permaneció hasta la hora 15, cuando se retiró.

Casi a la misma hora, en el domicilio del empresario, la cónyuge recibió una llamada telefónica en la que se le hacía saber que su esposo la citaba en un restaurante de Pando, ya que aguardaba que le repararan su vehículo que había experimentado un desperfecto.

La mujer, sin pensar nada irregular, se dirigió al lugar, pero no ubicó a su marido.

Lo que resulta es que el plan macabro ya había sido puesto en marcha. Cuando Zarrillo circulaba por la Ruta 8, fue interceptado por los tres hombres, los dos policías y el mecánico.

Como eran conocidos, ya que habían realizado algunos negocios con venta y compra de autos usados, les paró. Desde ese momento, fue privado de su libertad.

Con todo previsto, se dirigieron a la casa, donde sabían que la señora no estaba. Amenazado, ingresó al inmueble. Allí sus captores le robaron 15 mil pesos y títulos de propiedades, tanto de casas como de vehículos.

Luego se retiraron en dirección, como ya lo habían previsto, al departamento de Durazno, donde uno de los policías, es oriundo.

Indudablemente, el destino del ciudadano italiano ya estaba marcado, para empezar porque conocía las identidades de sus secuestradores.

Sobre la marcha, llamada por celular mediante, uno de los funcionarios policiales mantuvo contacto con la esposa de Zarrillo, a quien se solicitó un rescate de 300 mil dólares.

 

Ejecutaron hasta el perro

Ahora bien, la infortunada víctima siempre contaba con la compañía de un perro, el que, también viajaba en el rodado.

Resulta que el fiel animal, comenzó a ladrar. Puso nerviosos a los delincuentes, motivando que uno de ellos, policía claro está, tomara su pistola calibre 9 mm y ejecutara al animal.

La marcha hacia la muerte continuó, pero antes de arribar a Durazno, se originó una discusión entre las partes. El enfrentamiento verbal tuvo su fin, cuando los policías castigaron brutal y ferozmente al italiano a puñetazos y puntapiés, ocasionándole lesiones, que lo llevaron a la muerte.

Sin embargo, cuando el grupo de criminales llegó a la zona conocida en Durazno como el Parque Francisco Davant, los tres individuos procedieron a aplicarle varias puñaladas al rehén, sin saber que el mismo estaba muerto, que obviamente lo que buscaban era asesinarlo.

Posteriormente lo sepultaron. Dejaron la camioneta abandonada en la zona. ascendieron a un taxi que los llevó a la terminal de buses donde ascendieron a uno y regresaron a Montevideo.

Desde entonces no hubo más comunicación con la familia del italiano. Las pesquisas a cargo de personal del Departamento de Delitos Complejos, a cargo del comisario Rosas, llevó a confirmar que el rescate había sido solicitado a través del celular de un policía.

Este fue detenido. Interrogado, confesó y de esa manera, fueron detenidos todos los conformantes del grupo de asesinos. El crimen no quedó impune ante la buena actuación policial.

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