Vándalos provocan destrozos
Los docentes de la Escuela Nº 106, ubicada en las calles Montevideo y Artigas, en la capital sanducera, recibieron a LA REPUBLICA. Dijeron que se encontraron con que el establecimiento había sido víctima de un nuevo hecho vandálico y que los ladrones habrían ingresado por la madrugada.
La directora del establecimiento manifestó su indignación por lo sucedido y aseguró ante este nuevo hecho como de «robo y vandalismo». Asimismo, explicó que los cacos «no sólo provocaron destrozos en las instalaciones, sino que también sustrajeron material fungible». «Es de destacar que la gestión de los directivos, junto con el personal docente y no docente, padres y niños, ha pasado por avatares de toda índole, tratando de lograr mejoras edilicias y restableciendo relaciones con la comunidad barrial a través de diversas actividades dentro y fuera de la institución con muchísimo sacrificio».
«Esta comunidad educativa reclama atención pronta e inmediata y la suma de esfuerzos entre todos para volver a poner de pie a nuestra querida institución».
Según pudo saber LA REPUBLICA, el ilícito quedó al descubierto cuando la funcionaria de servicio llegó para iniciar las actividades del Verano Educativo.
Esta constató que los intrusos habían dañado los vidrios de una ventana instalada en la galería que da al patio de los fondos del centro educativo, y luego, tras forzar una puerta, fueron directamente hasta la entrada de la despensa, donde también dañaron una abertura.
Ingresaron y provocaron graves destrozos, para luego recolectar todo tipo de efectos, como el juego de menaje, fuentes de acero inoxidable, cien cucharas, cincuenta cuchillos, tenedores y platos. También obtuvieron dos garrafas de 13 kilos cargadas y un radiograbador con lector de cedé.
La Policía y las autoridades de la institución inspeccionaron el edificio y confirmaron que los delincuentes se habían dedicado fundamentalmente a provocar daños, ya que ni siquiera inspeccionaron el despacho de la directora.
Peritos de Policía Técnica encontraron una piedra envuelta en una remera de niño, presumiblemente utilizada para dañar la ventana. Además, obtuvieron la huella de la palma de una mano, pero por sus dimensiones se dedujo que pertenecía a un niño, lo que condujo a la hipótesis de que el robo fue obra de mayores acompañados por menores de edad.
En los últimos años, la institución fue objeto de numerosos robos, algunos menores y otros que significaron importantes pérdidas. «Todos los años sufrimos uno o dos robos, es inadmisible, y solo con el propósito de hacer mal, y romper todo a su paso».
Compartí tu opinión con toda la comunidad