Continúan los abusos a menores de edad

Remitieron a un hombre que golpeaba y violaba a su hijastra

Esta semana, cuando aguardaba ansioso la llegada de los chicos, recibió una visita inesperada: la Policía había concurrido a arrestarlo para que rindiera cuentas ante el juez de Pando, que terminó enviándolo a la cárcel.

Este nuevo caso de violación a menores se suma a otros ya aclarados durante las últimas semanas en este departamento, cuyos habitantes recibieron días atrás con estupor la noticia referente a que un hombre había ultrajado durante cuatro años y con amenazas de muerte a su pequeña vecina, alumna de catequesis de su hija. Unas 48 horas antes, el juez de Las Piedras había procesado con prisión a un joven que en reiteradas ocasiones abusó sexualmente de su sobrino.

De acuerdo a las informaciones recabadas en medios policiales por LA REPUBLICA, el último episodio de estas características que los investigadores canarios lograron aclarar transcurrió en una precaria vivienda de la pequeña localidad de Tapia, actualmente al borde de la desaparición por la escasez de fuentes de trabajo.

En esa finca vivía un hombre de iniciales DEFO, de 43 años; junto a su actual concubina; un niño de 13 años y una niña de 11, provenientes del primer matrimonio de la mujer; y dos pequeños de uno y cuatro años de vida, frutos de la actual relación entre ambos.

Los dos hijastros de este individuo trabajaban en una quinta cercana, uno de los pocos lugares donde los pobladores todavía pueden encontrar un trabajo, aunque sea de escasa remuneración. El «jefe del hogar» algunos años atrás había sido procesado por la Justicia montevideana imputado de un delito de «peculado», aplicable a aquellos funcionarios públicos que se apartan de la ley y se apoderan de algo que no les pertenece. Actualmente, se limitaba a realizar changas.

Hace algunas horas, los dos jovencitos resolvieron presentarse en la Subcomisaría del pueblo para denunciar las atrocidades que venían soportando desde tiempo atrás. En un gran estado de nervios, ambos revelaron que cuando su madre no estaba, su padrastro los tomaba a golpes y les quitaba el poco dinero que recibían en la quinta. En dos ocasiones, desnudó a la niña y la violó, amenazando con matarla si se lo decía a su progenitora.

Luego de escuchar atentamente el relato de las víctimas, los policías de Tapia se comunicaron con la Seccional 14ª de San Jacinto y le informaron sobre la denuncia al subcomisario Héctor Albornoz. Efectivos de ambas reparticiones policiales acudieron a la humilde finca, donde sorprendieron al acusado mientras esperaba que sus hijastros llegaran de trabajar.

El juez letrado de 2º Turno de Pando ordenó su envío al centro de reclusión departamental, imputado de «violación en reiteración real».

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