Secuestraron al hijo de un jerarca policial
Los presuntos efectivos de la ex Brigada de Narcóticos exigieron reiteradamente al muchacho, no sin antes amenazarlo con que lo matarían a balazos, que dijera dónde estaba «la merca», refiriéndose a cierta clase de droga.
El rehén de tan misterioso episodio, que en todo momento permaneció esposado, nada les pudo decir, en virtud de que no tiene ningún tipo de vinculación con el narcotráfico.
Luego de haberse desplazado por distintos puntos de nuestra capital en el mismo auto del damnificado, uno de los extraños hombres expresó dirigirse a la zona del Prado, donde precisamente se encuentra la base de la citada dependencia del Ministerio del Interior, pero misteriosamente desistieron, ya que otro de ellos expresó que había movimiento de la prensa, hecho que coincidió perfectamente, ya que camarógrafos y fotógrafos se encontraban aguardando el ingreso de los dos narcotraficantes que fueron detenidos en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, cuando pretendían abordar un vuelo con destino a la ciudad de Chicago transportando unos cinco kilos de heroína, procedimiento que informamos amplia y detalladamente en nuestra edición de ayer.
Dos horas después de que el ciudadano permaneciera privado de su libertad, a esa altura encerrado en la valija de su auto, fue liberado en la zona de La Teja, con el detalle de que permaneció esposado pero quienes lo mantuvieron retenido dejaron las llaves de las esposas en uno de los asientos del vehículo. De acuerdo a lo que nuestros voceros oficiales expresaron, es la segunda vez que el aludido muchacho pasa por una situación de esa naturaleza. La denuncia policial no se hizo esperar, pero, según trascendió, en el tema tomaron cartas directas las autoridades de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia y ya fue comunicado lo acaecido a la Justicia competente.
Detalles del hecho
Siempre de acuerdo a lo que fuentes policiales indicaron a este matutino, el extraño suceso comenzó a desarrollarse al filo de la hora 20.30 del lunes pasado, cuando un joven de 26 años de edad, hijo de un alto jerarca policial en actividad, con el grado de inspector y el que actualmente revista entre el personal de la Jefatura de Policía de Montevideo, detuvo su coche frente a su domicilio ubicado sobre la avenida Agraciada, zona del barrio La Aguada, dominios de la Seccional 6ª de la Dirección de Seguridad.
Cuando el muchacho se disponía a descender del coche, fue abordado por cuatro hombres que alegando ser funcionarios de la ex Brigada de Narcóticos, pues no acreditaron con la correspondiente documentación su calidad de policías, encañonaron con armas de fuego al automovilista, le quitaron una mochila, le colocaron esposas y lo obligaron a subir al rodado y sentarse en el asiento trasero con la cabeza entre las piernas.
Inmediatamente los cuatro presuntos efectivos también ascendieron al coche y reiniciaron la marcha.
A partir de ese momento los individuos en cuestión le ordenaron reiteradamente confesar dónde tenía escondida la «merca», refiriéndose tal vez a cocaína o marihuana.
Como el rehén nada podía decir pues no lo sabía, recibió continuas amenazas de que iba a ser asesinado a balazos.
Cabe señalar que la Brigada de Narcóticos, anteriormente dependiente de la DNII, no existe más como órgano policial, luego de la creación en 1993 de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas
Dos horas de angustia
Ahora bien, luego de que los cuatro hombres y el joven retenido circularan por distintos puntos de nuestra capital, uno de ellos manifestó el dirigirse a la zona del Prado, donde casualmente se encuentra la base central de la Dirección Nacional Antidrogas, pero otro le expresó que no era conveniente ya que había mucho movimiento de periodistas.
Tal hecho se ajustó a la realidad, ya que en la noche del lunes, camarógrafos de canales de televisión y reporteros gráficos se encontraban a la entrada de dicha dependencia a la espera de que ingresara, procedente del Aeropuerto Internacional de Carrasco, la pareja de narcotraficantes que transportaba unos cinco kilos de heroína con destino a la ciudad de Chicago, droga que fue valorada en unos 500 mil dólares.
El trayecto de los secuestradores continuó, hasta que en la zona del Belvedere, el muchacho que estaba como rehén fue encerrado en el valija del coche.
Posteriormente, y ya acaso a dos horas de la privación de libertad, los responsables se dirigieron hasta Montero Vidaurreta y los accesos, donde dejaron abandonado el vehículo con su propietario esposado y encerrado en la valija.
El damnificado, cuando logró percibir que los cuatro hombres se habían retirado, pudo abrir la puerta del baúl y salir, logrando poco después quitarse las esposas, ya que los presuntos policías habían dejado las llaves en uno de los asientos.
Una vez que la Policía fue informada del misterioso hecho, ocurrido por segunda vez, según se dijo, ya que el joven había sido privado de su libertad por la misma causa anteriormente, realizó diversos operativos pero nada en claro pudo sacar.
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