Módena: "Me llevaron sabiendo que no era uno de los asaltantes"
LA REPUBLICA dialogó ayer ampliamente con Módena en su casa de La Boyada, donde hizo el relato del insólito procedimiento de su arresto realizado por personal de la Brigada de Asaltos, su traslado a Rocha y el increíble interrogatorio a que fue sometido por las autoridades policiales rochenses.
«A estas alturas de los acontecimientos –dijo el «Chiquito» Módena– estoy convencido que me llevaron a Rocha sabiendo que yo no tenía nada que ver. Más aún, la publicación previa de mi detención en el diario «El Observador» publicada antes de que la misma se concretara, revela una manipulación y mala intención. Pero ese es un tema que está en manos de un abogado. Porque hasta el Ministerio del Interior es responsable de haber colocado en la Jefatura de Policía de Rocha varias fotos mías, anunciando mis antecedentes por un proceso judicial en Colonia que en realidad terminó con mi total absolución.
«Yo tengo el oficio del Juzgado de Colonia. Eso quiere decir que no tengo antecedentes. Porque cualquier persona puede ser indagada y llevada ante un juez, pero si el juez dictamina la absolución del presunto sospechoso, está declarando su total inocencia. Por consiguiente, si yo he sido absuelto, no puedo tener antecedentes.»
«El propio juez de Rocha, tuvo el convencimiento de mi inocencia total cuando verificó todas mis coartadas, hablando por teléfono con las personas con quienes yo había estado en Montevideo el mismo día y a la misma hora del asalto al Banco de la República de La Paloma».
Llega la Policía
«A mí me detuvieron el jueves 24 a las 7 de la mañana. Llegaron funcionarios de la Brigada de Asaltos con una orden de allanamiento. Mi esposa me despertó y yo me levanté. Leí la orden y les abrí la puerta. Dije: «está bien… pero ¿qué pasa?» . «No te podemos decir nada, Chiquito» — me contestó el oficial a cargo — y enseguida se pusieron a revisar toda la casa. «No encontraron nada –continuó Módena– porque desde que me cesaron en Jefatura en 1993 por el asunto de Colonia, yo nunca quise tener armas en casa. Al rato me llevaron a la Jefatura y me alojaron en el carcelaje de Hurtos y Rapiñas. A las 10 vino el subcomisario Mariño y me dijo que él no sabía nada, que era un pedido de la Jefatura de Rocha…»
«Cuando me explicaron que me requerían por el asalto al Banco de la República donde mataron a un policía, entonces me asusté en serio a pesar de que yo no había hecho nada. Conozco el sistema y sé cómo opera».
Interrogatorio de Ripley
«Yo fui policía casi 20 años y sé cómo son los interrogatorios. A las 17 horas llegamos a la Jefatura de Policía de Rocha y allí me interrogaron un comisario y un inspector. Pero lo que más me llamó la atención es que no hicieron preguntas sobre el asalto. Lo común en estos casos es que te pregunten dónde está la plata, dónde están las armas o quién entregó el golpe… Pero nada de eso me preguntaron. «Querían saber cuándo fue la última vez que estuve en la Paloma y yo les respondí: «hace más de 8 meses, por lo menos…»
«Por supuesto, que yo estaba permanentemente esposado, hacia adelante o con las manos a la espalda. Me preguntaron cuál era mi modo de vida y cómo estaba constituido mi núcleo familiar. Allí me di cuenta de que ellos ya sabían que yo era inocente y me alarmé, porque comprendí que si me querían embagayar sería porque tal vez, querían proteger a alguien…»
«Muy distinto fue con el juez. Es un caballero que al poco rato se dio cuenta de que yo no era culpable. Me preguntó sobre el día del asalto y yo le expliqué que estuve todo el día en Montevideo. Pero además, si quiere llame a todos los vecinos porque ese día y todos los días de las últimas semanas, siempre estoy tomando mate con mi señora en el jardín ya que mi barquito de pesca está en reparaciones…»
«Luego me acordé de otras personas y empecé a darle nombres de personas y sus números telefónicos para que verificaran mis coartadas.
«Le dije al juez que yo el día 17 tenía barba y lo podía probar porque el domingo 20 fui con mi señora al cumpleaños de un familiar y allí nos tomamos fotos donde yo aparezco con barba».
Reconocimiento
«Luego vino el reconocimiento de parte de los empleados del banco. Fue una farsa ya que a mí me disfrazaron como ellos querían que luciera. Me pusieron un gorrito de pescador y unos lentes negros moderlos, de esos alargados, junto a otros policías de particular, todos más bajos que yo. De manera que el único que sobresalía por la altura era yo. Pero además, lucía como sospechoso con lentes y un gorro, como seguramente se presentó uno de los asaltantes.
Me pusieron detrás de unos vidrios donde yo no podía ver al otro lado, pero los testigos sí me podían ver a mí. Todos dudaron. Solamente dos mujeres empleadas del banco, primero dijeron que sí que era yo. Pero luego, dijeron que me habían visto en la playa. El juez comprendió que en el reconocimiento estaba todo mal. Nadie podía reconocerme, porque uno de los asaltantes más altos, aparentemente el que mató al policía, medía un metro ochenta y tendría unos 40 años. Yo mido 2 metros 05, peso 120 kilos y tengo 54 años.»
«Está libre…»
«Eso fue durante todo el viernes. El juez se dio cuenta de que todo estaba mal y personalmente se dedicó a verificar mis coartadas. El mismo llamó a las personas que yo había mencionado y esas seis personas, las que mencionó LA REPUBLICA ayer, le informaron al juez que yo estaba con ellos en Montevideo el jueves 17 de febrero a las 20 y 30 horas, minutos antes de cometerse el asalto. Pero el juez no se conformó sólo con eso. Dispuso que la Seccional 24ª del Cerro hiciera indagaciones por el vecindario y todos los vecinos de Módena afirmaron haberme visto ese día en mi casa, junto con mi esposa.»
«A primeras horas de la madrugada de ayer, ya estaba todo dispuesto para que yo recuperara la libertad, pero no sé que ocurrió. Tal vez algo pasó por la cabeza del juez y resolvió retenerme hasta las 7 del sábado, cuando se cumplían las 48 horas del plazo constitucional. De todas formas, me liberaron de día.
«La última conversación que tuve con el juez fue a esa hora. Me dijo muy clarito: «Ya veo como viene la mano, váyase.» Entonces me sacareon las esposas y me llevaron hasta la Jefatura. Eran las 7 de la mañana de un sábado, en Rocha no había nadie en las calles. Pero algún jerarca se le ocurrió llevarme en un vehículo policial afuera de la ciudad. Allí esperaron la llegada del ómnibus, que yo me tomé para volver a Montevideo…»
Luego le preguntamos sobre las fotos suyas en la Jefatura de Rocha como si tuviera antecedentes y Módena respondió: «Eso no lo entiendo. A mí me hicieron un proceso en Colonia en 1993 por encubrimiento en un delito cometido por Pedraja. Primero fui procesado por encubrimiento, pero luego de estar poco más de un mes en prisión me liberaron y me comunicaron la decisión del juez: Yo había sido absuelto.
No fue un sobreseimiento. Fui absuelto lo que significa mi total inocencia. Por lo tanto, no puedo estar fichado en ninguna dependencia del Ministerio del Interior con la foto pegada en la pared como si fuera un delincuente. El año pasado, precisamente vinieron a mi casa y me dejaron un oficio en mano donde se daba cuenta del fallo asolutorio del juez de Colonia sobre aquel caso. Yo no puedo creer ahora que el Ministerio del Interior ignore un fallo de la Justicia.
Sobre esto, tengo muchas cosas para pensar que por ahora no quiero hacerlas públicas.
Debo conversar el tema con mi abogado y después prometo que en diario LA REPUBLICA será el primero en enterarse».
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