Escapó de la Policía pero terminó mordido gravemente por un can
Un ladrón resultó lesionado gravemente tras haber sido mordido por un can en brazos y piernas cuando intentaba esconderse en una vivienda de Sayago, pues venía siendo perseguido por la policía luego de que intentara robar en el interior de un coche estacionado en la vía pública.
Si bien en un primer momento pudo eludir la acción policial en pos de su captura, debió volver a escapar de la finca donde se escondía ante la ferocidad del perro.
El causante a duras penas pudo salir a la calle, pero luego de desplazarse tres o cuatro cuadras cayó sin conocimiento en la vía pública ante la gran pérdida de sangre que había experimentado.
Fue en tales circunstancias, que otra unidad policial, alertada por los vecinos, acudió en su ayuda y lo trasladó a un sanatorio. Si bien de la indagación no surgió nada importante, su vestimenta y la versión de la otra patrulla, fueron indicios más que claros para comprometerlo seriamente con la acción delictiva.
El insólito episodio tuvo lugar al promediar la hora 10.00 de la pasada jornada, cuando moradores de viviendas ubicadas en las inmediaciones de 3 de Febrero y Waterloo, se percataron de que un delincuente intentaba forzar la puerta de un coche allí estacionado.
Las intenciones no se supieron bien, pues o se quería llevar el rodado o bien robar lo que había en su interior.
La fuga y el can
Fue entonces que quienes observaban al maleante, decidieron dar aviso a la Policía.
En primer lugar a la zona, arribó una dotación de Radio Patrulla. Su tripulación alcanzó a ver al imputado pero cuando trató de aproximársele para aprehenderlo, el sujeto, que estaba muy atento a la «jugada» en su entorno, emprendió la fuga.
Comenzó a ser perseguido, pero el causante logró evadir el operativo, en virtud que trepó muros y escaló a los techos de viviendas allí ubicadas, perdiéndose rápidamente de vista.
La zona fue chequeada por los uniformados, pero el malhechor no pudo ser localizado.
Ahora bien, una media hora más tarde, vecinos y comerciantes de la zona de Coronel Raíz, entre Croacia y Ariel, observaron que un hombre se encontraba tirado en la vía pública presentando gran hemorragia por heridas que tenía en brazos y piernas.
Otra dotación de Radio Patrulla fue comisionada. Al arribo, constataron que efectivamente allí estaba la persona totalmente impregnada en sangre.
Los agentes adoptaron las medidas y trasladaron al lesionado a un sanatorio de la avenida Millán.
Indagado sobre las heridas que presentaba, incurrió en contradicciones. Este punto llamó poderosamente la atención de los agentes que, aguardaron con expectativa el diagnóstico médico.
Surgió la verdad
Así fue, cuando el facultativo determinó que el paciente, de 29 años, presentaba «múltiples heridas punzantes y cortantes en miembros superiores e inferiores, producidas por mordedura de can», la historia tuvo un revés.
Con pase a cirujano, el hombre permaneció internado circunstancialmente.
Ahora bien, su vestimenta se ajustaba con la que lucía el ladrón que había intentado robar el coche en el aludido barrio.
Los agentes del patrullero que había intervenido en ese hecho acudieron al sanatorio y confirmaron que se trataba del mismo individuo, por lo que automáticamente quedó detenido.
Luego se supo que el causante, en su alocada fuga por los techos de la fincas, cuando la Policía le venía pisando los talones, llegó al patio de un inmueble donde se encontraba un perro de gran porte y el que se le vino encima con el resultado conocido.
Ahora el procedimiento viene siendo sustanciado por personal de la Seccional 21ª. Una vez que el detenido se recupere, será conducido a declarar ante el juez penal de Turno.
Escapó de la policía pero cae su hijo menor
En un hecho poco usual, un hombre que tripulaba un carro tirado por un caballo, junto a su hijo de 12 años, con el que momentos antes habían robado adoquines en la vía pública, fue rodeado por la policía, pero escapó, dejando a merced de los uniformados al menor que, obviamente fue atrapado.
Fue ayer de madrugada que por las inmediaciones de Carlos Reyles y José L.Terra, circulaba un carro tirado por un equino y en el que viajaba un hombre junto a su hijo, transportando adoquines robados recientemente y los que pensaban vender en 100 pesos cada uno.
Apareció en escena la policía, y el hombre huyó en otro equino que estaba a carro, dejando abandonado a su hijo, que fue detenido y llevado a la Seccional 6ª, donde viene siendo interrogado.
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