Internado. Eduardo Ojeda hoy será intervenido quirúgicamente para extraerle el proyectil que tiene alojado en el cráneo

Un taxista estuvo a punto de ser asesinado  tras un atentado en el Cerrito de la Victoria

Pese a la entidad del hecho, fue informado a LA REPUBLICA que el obrero del volante no reviste gravedad, pero la situación llevó a que el gremio del taxímetro revea los puntos a tratar sobre el tema de seguridad con las máximas autoridades del Ministerio del Interior.

Este nuevo y violento episodio en perjuicio de un transportista, tuvo lugar a la hora 2 de ayer, cuando Eduardo Ojeda, de 45 años, conductor del taxi placa STX-2900, interno 15.9, con seis años de antigüedad en el sector, circulaba por la calle Francisco Plá.

Al llegar al cruce con Nicolás de Herrera, realizó una maniobra para regresar por la primera de las nombradas para estacionar en la parada de taxis existente casi en la avenida General Flores, la «base 14″.

En esos momentos, sintió un fuerte impacto del lado izquierdo de la cabeza, sobre la sien e inmediatamente sangrado. No observó la presencia de persona alguna, por lo que de inmediato se dirigió a la parada y allí pidió ayuda a sus compañeros.

El trabajador, que integra la cooperativa Cetamon (Cooperativa de Taxi Montevideo), recibió inmediata ayuda y fue trasladado al Banco de Seguros del Estado.

El neurocirujano le realizó en primera instancia una placa, lo que determinó que tenía incrustado en el hueso craneano un proyectil de plomo. Esto llevó a que inmediatamente se realizara una tomografía, cuyo resultado, afortunadamente, determinó que no había sufrido daños neurológicos, pero que hoy, deberá ser intervenido quirúrgicamente para extraerle el citado proyectil, de calibre chico obviamente.

La primer expresión del facultativo al trabajador fue «sacaste el cinco de oro, no tuviste daños neurológicos».

Por su parte, Eduardo Ojeda manifestó a LA REPUBLICA que «fue una desgracia con suerte. Cada vez estamos más regalados. No entiendo qué pudo haber sucedido. No escuché ni vi a nadie. Tampoco tengo problemas de ninguna naturaleza con persona alguna. Mi vida es del trabajo a casa. Sólo eso».

«Este episodio ­agregó Ojeda­ es muy grave, pues las consecuencias pudieron afectar mi vida. De todas formas, confío que las autoridades lo aclaren pronto. A pesar del alto riesgo que todos nosotros corremos en el sector del taxi, seguiré adelante con mi trabajo una vez que sea dado de alta».

Cabe agregar en el tema, que el trabajador llevaba el vidrio de la puerta de su lado semibajo. El disparo paso justamente por el lado abierto y no impacto en el vidrio.

Personal de la Seccional 12ª y de la División Homicidios vienen investigando el episodio.

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